Es Hora de Levantarse sin logica ni sentido, construyendo el delirio

5May/100

Publicidad pre mundial TYC

29Aug/090

La profecia

Hace bastante que se notaba que se venían en picada. Habían avisado San Lorenzo y Rácing con sus respectivos descensos, cuando el fútbol era tan solo un deporte profesional, donde todavía se jugaba por los colores, y el dinero era lo de menos. El negocio fue creciendo, y se empezaron a vender jugadores por cifras importantes. Los dirigentes comenzaron a manejar el dinero que viene, y se va como agua de las manos. Los clubes se acostumbraron a mover mucho dinero a futuro, pero el presente cobra puntualmente y al contado.

Una cosa es trabajar para ganar, y otra muy distinta es hacerlo para pagar lo que se debe. Y para conducir una institución, no alcanza con ser un tipo respetado, exitoso y ganador. Después estar en manos de D’istefano, Lalín, Marín y De Tomaso, finalmente Rácing se fundió. Cuanto más rico era el mandamás, más plata se perdió, y más abajo se fue el club. El fútbol se llevó también el prestigio de muchos tipos importantes, caudillos de provincia emprendedores, comerciantes, empresarios, tipos grandilocuentes y atrevidos, ávidos de pantalla. El fútbol se llevó el prestigio de Alberto J. Armando y su ciudad deportiva. El de Miele y su empresa constructora. El de Ríos Seoane, escapando en lancha. Ducateinzerler, de la mano de las diablitas, al Braulio Moyano. En La Plata, Domínguez perdió el micro. Muñoz, la credibilidad. En Rosario, Vesco y Usandizaga perdieron la cordura, y López la vergüenza. Aguilar batió el record, al pasar sin escalas de la categoría abogado joven emprendedor de buena labia, a la de chorro patético e impresentable. Cuidado, Tinelli. A la gente se la puede distraer con recursos berretas, pero no se puede jugar con sus sentimientos, suele ser muy peligroso.

Me duele decirlo, pero el que la hizo bien fue Macri. Llegó a Boca con un plan concreto: Fabricar jugadores y venderlos, con la extraordinaria vidriera que siempre fue y será Boca. Llegó de las urnas, y lo privatizó de facto. La plata la introdujo creando un fondo privado de inversión del que era el principal accionista, sino el único. Para arrancar con algo, fue a Argentinos, que pese a formar lo que formaba estaba fundido, y le compró los mejores proyectos de jugadores que el Bicho tenía en la cantera, y entre ellos estaba Riquelme, La Paglia, Tévez, Gago y tantos otros extraordinarios jugadores. Y también le robó al Club Parque. El profesionalismo, al club de Villa Urquiza le sacó el espíritu amateur y así perdió su candor. De todos modos, Boca empezó a formar y a vender, Macri recuperó su inversión, y aunque realizó algunas obras, se quedó con la mayor parte de las utilidades, seguramente un muy buen dinero. Aprobó el duro examen y tuvo éxito en su gestión, pero de puro ambicioso, se fue a la política, para jugar en primera. Y ahí pelea el descenso y el campeonato a la vez.

Lo sucedió Pompillo, que no entendió bien el juego, y apostó una plata que finalmente Boca nunca percibió. La situación se le complicó y tal vez, le costó la vida. Su sucesor no tenía plan propio, lo llamó a Bianchi y le ofreció una fortuna. Un par de buenas ventas lo salvaron, pero el club de la Ribera sigue en la cuerda floja. A esta altura, River es una figura retórica, no se sabe si todavía existe. Sin plata y sin crédito, apelaron a sus leyendas para formar un equipo, con la intención de llegar a diciembre y escapar por la ventana. Pero sus leyendas no están para jugar. Y en cada encuentro de local, flota en el aire la amenaza de la justicia popular por parte de hordas enfurecidas. En Rácing, la reconstrucción se hace ladrillo por ladrillo, aceptando todos que la grandeza se perdió. Independiente lucha por convertirse en un estadio. Para Huracán, la carroza volvió a ser zapallo. En tanto, San Lorenzo se convirtió en vidriera y ya debe varios alquileres. Sorprendió Verón en Estudiantes, donde aplicó la estrategia de armar el equipo comprando fuerte. Deportivamente le está yendo muy bien, y a la inversa que Aguilar, la Bruja ha revalorizado notablemente su figura, pero corre muchos riesgos, y el club no ha formado jugadores. Se afirmó Vélez, que superó un momento crítico, vendió un par de figuras y volvió a producir, pero la columna vertebral del equipo que fue Campeón, tuvo que comprarla, no llegaron muchos talentosos de sus divisiones menores últimamente. En general, a pesar de que a todos se le van las estrellas, no acuden al semillero. Prefieren traer jugadores del montón, por lo general a préstamo. No tienen paciencia, porque no les tienen paciencia sus socios y simpatizantes.

Lanús aplica la misma idea que Boca en tiempos de Macri, pero a diferencia de este, no tuvo que ir a comprar a Parque, porque está rodeado por decenas de clubes como Parque, que aun mantienen la mística de la competencia de barrio, la que inyecta el elixir del deportista amateur, el espíritu ganador, la conciencia del trabajo colectivo. Para poner en práctica el plan formativo a largo plazo tampoco tuvo que contratar a Griffa, tenía varios formadores y los mejores, a su vez se estaban formando. Tuvo que contratar especimenes como Veira, el Profe Cordoba, Ramaciotti y Gorosito, el enemigo público numero uno de la ciudad pasional y futbolera, y comprendió que no debía hacerlo nunca más. La resurrección granate no fue sencilla, pero la procesión iba por dentro. Aquellos chicos que habían llegado en infantiles, cuando todo estaba comenzando, empezaban a pedir primera. Varios tenían gran calidad, pero los últimos llegaron sintiendo el orgullo de ser granates y pertenecer a la institución. Y aquellos que llegaron de afuera, cobrando al día, peleando campeonatos y jugando Copas, también empezaron a querer al club y a los colores.

En los últimos años Lanús alcanzó la cúspide del fútbol argentino, en forma simultánea al derrumbe de la gran mayoría de los clubes, incluidos los cinco grandes de siempre, porque las utilidades fueron para el club y se transformaron en obras y grandeza. El símbolo deportivo del presente ciclo de Alejandro Marón al frente de Lanús, a punto de concluir su segundo y exitoso mandato, producto de una cada vez más sólida unidad, será por siempre la tarde inolvidable con vuelta olímpica en la Bombonera. Pronto entregará el mando a su vicepresidente, Nicolás Russo, el candidato que llega con mayor adhesión en la historia del club, también al frente de la inalterable unidad. Que lindo sería que la fiesta venga con otro campeonato bajo el brazo.

“A estos no los para nadie”, masculló hace un tiempo, cerca de mi oído, un dirigente de Rosario Central que volvía impresionado de conocer la pensión. Y nunca voy a olvidarme de la manera en que expresó esas palabras.

por Marcelo Calvente
marcelocalvente@hotmail.com