Es Hora de Levantarse sin logica ni sentido, construyendo el delirio

1Dec/100

La gran aventura del rock psicodélico

1139451286_f El hombre suburbano sigue su rutina, sin darse cuenta que su vida terminará. Sale de su casa, va al trabajo, mezcla su aliento con otros alientos, come, razona, evalúa, procrea y cree que “va” hacia alguna parte. La sociedad le enseñó a medir su vida en éxitos y fracasos cotidianos que le producen alegrías o tristezas. No hay nada que no pueda evaluarse, medirse, regularse para ubicarlo en la gran tabla de posiciones del campeonato de la vida. No es raro que nos obsesione la idea de control. Sin embargo, hay demasiadas cosas que no controlamos. Para empezar las que ocurren mientras desplegamos esa actividad misteriosa que ocupa un tercio de nuestra vida: el sueño. Esa extraña tierra donde lo racional se distorsiona, donde operan otras leyes de tiempo y de espacio. Nuestros sueños desarticulan el barniz de autosuficiencia diurno y nos acercan esos grandes misterios que nunca nos abandonan: ¿qué estamos haciendo en este planeta? ¿De dónde venimos y adónde vamos? Desde tiempos prehistóricos, todas las sociedades descubrieron y ritualizaron el uso de plantas que amplían la percepción de la mente para tratar de reubicarnos un poco mejor ante esos grandes misterios y adoptar una visión trascendente. Fue a partir del siglo XIX, sin embargo, cuando los científicos lograron sintetizar substancias químicas con esas mismas propiedades en el laboratorio. El resultado fue la obtención de drogas como la mezcalina y el LSD, entre otras. El cruce entre el rock y el LSD hizo de la palabra psicodélico un término conocido mundialmente. No obstante, es tiempo ya de terminar con la trivialización que la cultura drogota ha hecho del tema: los cambios que la psicodelia produjo en la música y en el arte en general se enlazan con una búsqueda de trascendencia que es tan vieja como el hombre y poco tienen que ver con el uso anestésico que las drogas han alcanzado en el siglo XXI. Sonidos prehistóricos Los primeros usuarios advirtieron que el ácido lisérgico ejercía efectos curiosos sobre la audición de música, a los que bautizaron sin anestesia, la sensación de que los sonidos podían traducirse en caleidoscópicas explosiones de color. Los escritores Aldous Huxley y William S. Burroughs agregaron que la música no sólo amplió sus experiencias psicodélicas, sino que los ayudó a procesar y revivir esas experiencias mucho después que hubiera pasado el efecto de las drogas. Todos hablaban de una visión transfigurada del mundo cotidiano y la sensación de que el tiempo era elástico. Esas sensaciones podían ser evocadas más tarde, desde el escenario y en el estudio de grabación, mediante estructuras musicales circulares, melodías oscilantes y sonidos alterados con efectos diversos -reverberación, cámara de eco, delay- que creaban una sensación de espacio. Se volvió común agregar varias capas de sonidos superpuestos que revelaban elementos nuevos y misteriosos con cada audición. La presencia de todos o algunos de estos elementos ya es suficiente como para ganarle a una canción el adjetivo de psicodélica. Está claro que el estudio de grabación ya había sido usado antes de la llegada de las drogas psicodélicas para crear rock and roll con una atmósfera o un carácter especial y fuera de lo común. La canción que mejor predijo el rock psicodélico fue “I put a spell on you”, grabada en 1956 por un cantante de 27 años de Cleveland, Ohio, llamado Screamin’ Jay Hawkins. Sobre un ritmo de rhythm and blues lento y siniestro, Hawkins creaba una atmósfera maníaca de voodoo al cantar, gritar y aullar como un poseído, mortalmente enojado con la chica que lo había abandonado. Hubo más sonidos proto-psicodélicos en aquellos días, como los de Hasil Adkins, oriundo de las colinas de West Virginia en el estado de Madison, quien tocaba una forma cruda y salvaje de rock and roll con letras bizarras y una voz poderosa que iba del espectro grave a unos gritos agudos que ponían la piel de gallina. Hasil tocaba una guitarra sobre-amplificada para lograr mayor efecto. La contribución de Link Wray al lenguaje de la psicodelia también fue importante. En sus grabaciones de fines de los ‘50 y primeros años de la década siguiente hallamos el embrión de la futura guitarra de heavy metal, de thrash y de rock psicodélico. Su uso del volumen, del vibrato y la distorsión fueron pioneros y esto se ve muy bien en su clásico “Rumble”, de 1958. Los sonidos delirantes y esotéricos no eran privativos del rock and roll. También en los ’50, el compositor y arreglador mexicano Juan García Esquivel se especializó en música pop de lo que hoy llamaríamos lounge, pero agregándole siempre algún elemento extraño e inesperado de percusión o de efectos sonoros. En los albores de los ‘60, el productor inglés Joe Meek desarrolló -en su estudio casero- originales técnicas de producción que ayudaron a establecer su fama de genio loco pre-psicodélico: sonido muy comprimido, partes vocales aceleradas, violines fantasmales, sonidos espaciales y efectos sonoros de película de horror clase B. Su mayor logro comercial fue “Telstar”, llamado así en honor al primer satélite de comunicaciones que se puso en órbita. Grabado por The Tornados, un grupo de ex cesionistas, “Telstar” llegó al primer puesto en USA en 1962 y vendió más de cinco millones de discos. Doctrina psicodélica Beatle Estas primeras piezas del rompecabezas psicodélico necesitaban de un factor gelificante Y el elemento que expandió el evangelio psicodélico por todo el mundo fue –no por casualidad- el grupo musical pop más famoso del siglo XX, The Beatles. Rubber Soul, aquel crucial álbum de transición que graban en 1965, traía “Norwegian Wood”, de John Lennon, donde aparece por primera vez en un disco pop el sonido del citar indio, tocado por George Harrison. Para muchos, sin embargo, la piedra basal de la psicodelia inglesa es otro tema de Lennon, “Rain”, que los Beatles graban entre Rubber Soul y su siguiente álbum, Revolver. Detrás de una melodía sinuosa, cuasi arábiga, voces y guitarras pasadas al revés y otros artilugios sonoros animan un relato que toma como centro los fenómenos meteorológicos para trazar una metáfora sobre la mente y sus percepciones. Unas percepciones que a esta altura habían sido modificadas por el contacto con la marihuana y el LSD, catalizadores de un proceso que –de todas formas- estaba en pleno desarrollo con o sin ayudas herbales o químicas: la avidez de los Beatles de investigar nuevos caminos iba a llevar al rock a un salto evolutivo inédito. En Revolver, la explosión psicodélica ya es incontenible y una vez más John Lennon lleva la batuta. En su “Tomorrow Never Knows” los Beatles sueltan toda la artillería psicodélica sobre un mundo perplejo: voz distorsionada, un collage de efectos sonoros montado sobre cintas pasadas al revés, y una letra basada en un texto budista procesado -no por casualidad- por Timothy Leary, que aconseja al oyente “desconectar la mente, relajarse y flotar corriente abajo”. Por su parte, “She said she said” trae una alusión a una anécdota verídica que sucedió durante un viaje con LSD y también encontramos “I’m only sleeping”, canción que invita a dejarse llevar, a disfrutar de ese momento de tierra de nadie entre sueño y realidad que llamamos vigilia. La temprana senda psicodélica que abrieron los Beatles con Revolver -y que van a potenciar con Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, Magical Mystery Tour y el Album Blanco - se ensancha con la llegada de músicos que manejan un nuevo nivel de virtuosismo. En el camino se incorporan instrumentos novedosos con posibilidades inéditas, como el mellotrón -especie de sampler analógico que permite recrear el sonido de las cuerdas desde un teclado-, el sintetizador Moog y nuevos efectos para la guitarra eléctrica, como el pedal wah-wah. Al mismo tiempo, los avances en la tecnología de grabación permiten utilizar cada vez más canales, con lo cual el estudio se convierte en un elemento cada vez más activo en el armado de los discos. El entorno geográfico también hizo lo suyo: a mediados de los años ‘60 la capital inglesa, el “Swinging London”, era el centro del mundo joven. La Inglaterra gris de posguerra había renacido de sus cenizas a través de una nueva generación que estaba dejando su marca en el mundo del arte, la literatura, el cine, la moda y –obviamente- la música. La explosión de los Beatles a nivel nacional primero y mundial después, creó un efecto bola de nieve que potenció todo el rock inglés, no sólo el que surgía de la capital, sino también el que provenía de ciudades como Liverpool o Manchester, hasta entonces ignoradas por una industria musical centrada en Londres. Entre 1966 y 1967 la mayoría de esos grupos que hasta entonces integraban su repertorio principalmente con covers de blues, rhythm & blues y soul de artistas estadounidenses, comienzan a componer desde una perspectiva netamente inglesa, con un afán experimental que no conoce límites. Las nuevas canciones reflejan ese ángulo excéntrico que siempre ha merodeado la literatura y el arte popular de las islas, desde las surrealistas visiones de Lewis Caroll a las tradiciones del vaudeville. Es entonces cuando la psicodelia inglesa estalla de golpe. Los Rolling Stones (todavía con Brian Jones en sus filas) cambian la ortodoxia blusera de sus comienzos por el viaje polícromo de Between the Buttons y Their Satanic Majesties Request. Otro tanto ocurre con los Pretty Things –una versión más primal de Jagger & Co.- quienes dejan atrás sus covers de bluesmen y rockeros iniciáticos para transformarse en pioneros de las obras conceptuales, con los álbumes S.F.Sorrow y Parachute. Una verdadera revolución se desata, al mismo tiempo, en las neuronas de los principales rockers ingleses. Los Yardbirds, aquellos puristas del rhythm and blues cuando contaban con el joven Eric Clapton en sus filas, acuñan ahora un himno psicodélico. Su single “Happenings ten years time ago”/ “Psycho-daisies” hace alarde de otros dos expertos guitarristas compartiendo cartel: Jeff Beck y Jimmy Page. A esta altura, Clapton se había embarcado ya en su propio viaje musical. El trío Cream pasa de recrear a los bluesmen del Mississippi y de Chicago en debut, Fresh Cream, a imaginar a una chica que camina como un arco iris pintado y a hablar de una extraña pócima que “mata lo que está en tu interior” en su gema psicodélica del ’67, Disraeli Gears. Por su parte, Steve Winwood, niño prodigio de Birmingham, siente que el esquema de R&B del Spencer Davis Group se le ha vuelto una camisa de fuerza y. emigra para formar Traffic. Con sus nuevos compañeros se va a una granja a parir un álbum debut de pop efervescente, cuyo título lo dice todo: Mr. Fantasy. Los propios Kinks, que alguna vez preanunciaron la era del hard-rock con su hit “You’ve really got me”, matizan ahora las viñetas costumbristas de su compositor Ray Davies con reflexiones existencialistas centradas en ese “viejo sol holgazán” en otro de los grandes discos del ’67, Something Else. La psicodelia de Albion también supo teñir los sonidos tradicionales. El escocés Donovan pronto abandonaría la austeridad acústica del folk que lo llevó a ser bautizado como “el Bob Dylan británico” para inventarse un cosmos donde entraron tanto el organillero ensoñado de “Hurdy gurdy man” como un minucioso relato sobre el continente perdido de la Atlántida. Más radical todavía fue la transformación de sus compatriotas de la Incredible String Band. En sus comienzos de Glasgow fueron un trío de folk pero muy pronto sus dos nervios motores, Robin Williamson y Mike Heron soltaron amarras con una música que ilustraba una visión poética, filosófica y mística de la vida. Su epicentro está en los álbumes 5000 Spirits or the Layers of the Onion y The Hangman’s Beautiful Daughter, donde una tonada de canción infantil puede mezclarse con un aire tradicional celta y desembocar en una cadencia con resabios de Oriente Medio, mientras las letras pasan de simbolismos propios del zen a comentar los hábitos de una ameba. Así como la psicodelia británica se alimentó del rhythm and blues blanco y del pop de principios de los ’60, también actuó como catalizadora de nuevas corrientes dentro del rock. El Pink Floyd que alcanzaría fama mundial con The Dark Side of the Moon y The Wall nació combinando rock espacial y caprichosas melodías lewiscarrollianas de la mano de Syd Barrett en The Piper at the Gates of Dawn, gestado en los estudios Abbey Road al mismo tiempo que Sgt. Peppers. En aquellos días, Floyd era una presencia habitual en el club UFO -epicentro de la psicodelia londinense- en cuyos shows multimedia participaba también el Soft Machine original de Robert Wyatt, Mike Ratledge, Kevin Ayers y Daevid Allen banda que encarnaría el ala más experimental del Rock de Canterbury, cuyas ramificaciones incluyen a grupos como Caravan, Gong y Matching Mole. Antes de convertirse en un ícono del virtuosismo sinfónico con ELP, el tecladista Keith Emerson se mojó los pies en el arroyo psicodélico de The Thoughts of Emerlist Davjack, su debut junto a The Nice y hasta el propio Yes de Jon Anderson y Chris Squire se presentó ante el mundo con un disco de pop sofisticado. Lo titularon con el nombre del grupo, y en su interior convivían coloridos temas propios con covers que bañaban en una luz novedosa temas relativamente desconocidos de los Beatles (“Every little thing”) y de los Byrds (“I see you”). La psicodelia del Tío Sam La elección de covers de Yes era muy coherente. Ya hemos mencionado el papel fundamental de los Beatles en el desarrollo de la psicodelia dentro del rock. Desde Los Angeles, California, el rol catalizador de los Byrds en el rock estadounidense fue igualmente crucial. Al folk disidente de Bob Dylan, los Byrds le sumaron la estética pop eléctrica de los Beatles y las armonías vocales de los Everly Brothers para fundar las bases del folk-rock con su versión de “Mr. Tambourine man”. Era sólo el comienzo: los años por venir traerían la confusa ensoñación de “Eight miles high” y el canturrear entre cósmico y pueril de “Mr. Spaceman”, pero el gran salto cualitativo de los Byrds ocurre cuando uno de sus líderes, David Crosby, comienza a experimentar en serio con la composición y sumerge en un sutil baño psicodélico a los mejores momentos del álbum Younger than Yesterday, otro producto de ese año inefable, 1967. Bajo el mismo cielo angelino, los Doors de Jim Morrison copaban las ondas radiales con “Light my fire”, desplazando de la atención de su sello grabador a otra banda que logró hermanar rock, soul y hasta devaneos con ritmos mariachis rodeando una poesía sutilmente psicodélica: el Love conducido por Arthur Lee que dejó otros testimonios claves de la época en los discos Da Capo y el beatificado Forever Changes. Mientras tanto, en los otros cincuenta y tantos estados, impulsados por el ejemplo de los grupos ingleses que llegaban como hordas desde el otro lado del Atlántico, los Estados Unidos despertaban de su letargo rockero para desatar un fenómeno que se conoció como Rock de Garaje. Con mucho más entusiasmo que horas de estudio en el pentagrama, portando casi siempre instrumentos de dudosa cuna, músicos novatos de ciudades y suburbios de todo el inmenso país salían al ruedo con guitarras impregnadas distorsión y energía pura. The Thirteen Floor Elevators, The Seeds, The Electric Prunes, Count Five, The Shadows of Knight son sólo algunos nombres que encabezaron esta rudimentaria fase de psicodelia garajera, magistralmente compilada en la caja Nuggets, del sello Rhino. Hacia 1966, crece la importancia de la otra gran ciudad californiana, San Francisco, como centro mundial de la psicodelia. Esta elevación de San Francisco tiene que ver con ese gran conflicto de valores que explota en los ’60: la generation gap. Por un lado tenemos la generación de padres y figuras de autoridad, con su fe en la sociedad de consumo y en el rol de Estados Unidos como guardián de la democracia capitalista en el mundo, y en el otro extremo la de sus hijos, los baby boomers. Estos jóvenes que se negaban a viajar a Vietnam a morir en una guerra ajena tampoco tenían intenciones de seguir la profesión ni adoptar el modelo de vida de sus padres. Y como la comunicación en casa se había vuelto imposible, cientos de ellos comienzan a dejar sus hogares y a dirigirse a California, atraídos por las nuevas teorías sobre la vida en comunidades autosuficientes sobre las que han oído hablar o sobre las que han leído en fanzines universitarias. Una vez en San Francisco, algunos cambian de vida radicalmente; otros se limitan a aprovechar la atmósfera permisiva de la ciudad y viven en squatters, practican el amor libre –un lujo de los tiempos previos al Sida- y experimentan con drogas psicodélicas. Y, claro, escuchan rock en locales como el Avalon, Winterland y el Fillmore West. Los grupos de San Francisco conocían su cancionero de folk y blues pero también se habían vuelto locos por la invasión británica encabezada por Beatles, Stones y Kinks. En las épocas en que el LSD todavía era legal, los Grateful Dead fueron la banda residente de los Electric Kool-Aid Acid Tests, las reuniones masivas que el escritor Ken Kesey organizaba con su tribu de Merry Pranksters y una nutrida grey de residentes californianos. La idea era expandir la mente con el ácido en un ambiente placentero con abundantes estímulos para los sentidos. El rol del grupo comandado por el guitarrista y cantante Jerry García era crucial para contribuir a la atmósfera de bienestar general. Los músicos interactuaban con el público y era común que los temas se extendieran hasta superar la media hora para mantener y expandir la vibración que compartían los participantes. Con los años los Dead se transformarían en un mito nacional que se extendió a lo largo de tres décadas pero su etapa psicodélica por excelencia se concentra en tres álbumes de su primera época: Anthem of the Sun, Aoxomoxoa y Live/Dead. “Una píldora te vuelve más grande / y otra más pequeña / y las que te da tu madre / no te producen efecto alguno / anda y pregúntale a Alice / cuando crece hasta los tres metros…” Cuando dejó The Great Society para liderar la otra banda crucial de San Francisco, Jefferson Airplane, la cantante Grace Slick trajo consigo “White rabbit”, una superposición del paisaje de “Alicia en el país de las maravillas” con un viaje de LSD. Misteriosamente, la canción superó la barrera de los censores y llegó a lo alto del ránking, poniendo en el mapa a la banda y a su segundo álbum Surrealistic Pillow, donde Jefferson se despachaba a gusto sobre las trampas de la sociedad plástica y daba rienda suelta a la pulsión por liberarse y crear horizontes nuevos. Con la guitarra inspirada de Jorma Kaukonen y varios compositores pugnando en creativa competencia, los Aiplane concretarían otro de los mojones psicodélicos de la era con After Bathing at Baxters, del ’68, antes de imprimirle a su música un rumbo más político y terráqueo. A decir verdad, la psicodelia estaba en el aire del verano del amor de 1967. Y a la vez crecía la industria que había alimentado su simbología. Mándalas, incienso, collares, ropas multicolores y posters fosforescentes adornaban las tiendas de San Francisco, al tiempo que los idealistas de la primera hora realizaban un simbólico entierro hippie en público, dando a entender que al ideal de la sociedad alternativa se lo había tragado ya el aparato de la multimedia. No obstante, como bien pudo verse en esa celebración por excelencia del rock californiano -el festival Monterey Pop ’67- la psicodelia gozaba de buena salud e incluso visitaba la estética y el repertorio de grupos cuyo timón musical los llevaría luego en otras direcciones, como Country Joe & the Fish, Buffalo Springfield o Eric Burdon & the New Animals. Pero hubo un momento en el festival en el que todas las retinas se fijaron en un duende negro que después de realizar las piruetas más impensadas al comando de la guitarra eléctrica, concluyó su recital prendiéndole fuego. La pirotecnia de Jimi Hendrix era sólo una excusa para atrapar la atención de la audiencia; lo importante es que detrás de la fachada cirquera había un músico cabal que en apenas tres años de carrera reinventó el lenguaje de su instrumento y del rock conocido. Hendrix le dio profundidad de campo a la psicodelia. Después de reflejar con un riff inolvidable esa confusa zona de nadie de la percepción alterada por LSD en “Purple haze”, desplegó todo el abanico estilístico de su musa en tres discos fundamentales: Are You Experienced?, Axis Bold As Love y Electric Ladyland. Antes de sucumbir a la tragedia absurda y evitable de una noche de Londres, Hendrix produjo un álbum injustamente relegado, Band of Gypsys donde –cambiando radicalmente de acompañantes- mezcló rock, funk, soul y psicodelia, mostrando el camino que en décadas sucesivas iban a recorrer Parliament y Funkadelic, Prince y un casi desconocido pero genial virtuoso de la fusión jazz-rock llamado James Blood Ulmer. A esta altura resultaba obvio que la influencia psicodelia en la música no podía ser atada a una era o a un estilo. Con el arribo de los ’70 la encontramos alimentando la liturgia espacial de un jazzman como Sun Ra, el folk marginal y barroco de Tom Rapp y su Pears Before Swine y la inédita deconstrucción de rock y blues que practicó Captain Beefheart con su Magic Band. Punk, paredón y después El periodista Simon Reynolds decía que la música más interesante sucede no dentro de una movida musical hegemónica, sino en esos períodos en que, aparentemente, no pasa demasiado. En 1977 la revolución punk de los Sex Pistols y The Clash amenazó con arrasar todo a su paso y regresar el reloj del rock al año cero. Dos años más tarde, sin embargo, el punk había se había ramificado en muchas direcciones y creado el campo variopinto de la New Wave, donde convivieron varios fenómenos musicales con rasgos inequívocos de psicodelia. Al cerrar los ’70 la ciudad de Liverpool vuelve a ser epicentro de un cimbronazo musical con Echo & the Bunnymen y The Teardrop Explodes liderando el renacer rockero de la urbe portuaria. Crocodiles de los primeros y Kilimanjaro, de los pupilos de Julian Cope, muestran letras solemnes y caprichosas pegadas a arreglos que procesan el aplomo clacisista de los Doors, la mocosa desfachatez del rock garajero y la nueva urgencia que aportó el punk, sin olvidar la mezcla de abandono glam y experimentación intuitiva que atizó el genial primer álbum de Roxy Music en 1972, cuando en sus filas convivían –en un frágil y precario equilibrio- los genios creadores de Bryan Ferry y Brian Eno. Manchester se adornó de tintes psicodélicos oscuros con el Magazine de Howard Devoto y un disco que hizo escuela allá por el ’79: Real Life. Para entonces, la oleada alemana del Kraut Rock comandada por, entre otros, Can, Faust, Popol Vuh, Neu y los tempranos Kraftwerk había calado hondo en el Reino Unido. Muchos de los experimentos híbridos y deformes de los albores de los ’80, desde el primer P.I.L. de Johnny Rotten/Lydon al colorido rock militante de Gang of Four tienen la impronta teutona a flor de piel. XTC no aguantó más y decidió usar el traje psicodélico (que siempre los acompañó, por otra parte) de la manera más obvia posible. Resplandecieron de colores en la portada de su Oranges & Lemons y hasta llevaron el concepto al extremo del pastiche con su alter ego -The Dukes of Stratosfear- creado al sólo efecto de eyacular psicodelia por todos los poros. Es la era, también, de excéntricos experimentos unipersonales como el Fried del exTeardrop Julian Cope y I Often Dream of Trains, de Robyn Hitchcock, quien ya venía de probar la temperatura de las aguas psicodélicas con su banda The Soft Boys. Nadie diría que esa Inglaterra de la Thatcher y el tecno-pop, la mismísima isla donde entronizados yuppies leían The Face con un ojo y chequeaban las cotizaciones de la bolsa con el otro, era precisamente un bastión de concepciones musicales aventuradas. Y aún así la Albion de los ’80 también parió el sello 4AD con su grupo insignia, The Cocteau Twins, y sus trances oceánicos, colgados del flanger de la guitarra de Robin Guthrie y los gorjeos en lenguas ignotas de Elizabeth Fraser. En medio de la década sin utopías de la “Me Generation”, la onírica psicodelia de Cocteau Twins evocaba un remanso de infantil inocencia. También fue un dúo hombre-mujer el nervio motor de Dead Can Dance, y sin demandarle un esfuerzo supremo a la voluntad notaremos sutiles pinceladas psicodélicas entre los saltarellos, coros recoletos y proyecciones étnicas que adornan discos como Aion o Within the Realm of a Dying Sun. En las viejas colonias, entretanto, mientras The Boss Springsteen se golpeaba el pecho con el mensaje ambiguo de Born in the USA, al tiempo que Madonna le reescribía el guión a las muchachas de la década Reagan, dos fenómenos rockeros competían por la atención de los Estados Unidos rockeros y alternativos. Levantando el polvoriento estandarte de un folk-rock, aggiornado por un palpitar punk que se habría paso con dificultad en el territorio alienígeno del rock de estadios, nacía una movida bautizada como Nuevo Rock Americano. Con arreglos de voces inspirados en los Byrds y una rabia rockera contagiada del primer Tom Petty nació una nueva visión y alumbró un temprano ícono en un pueblo de Georgia llamado Athens. Se llamó R.E.M. y le llevó tres años bruñir una gema de psicodelia de tierra adentro como Fables of the Reconstruction. Tras la impronta de R.E.M. se animaron Giant Sand, Violent Femmes, Thin White Rope y varios otros que modularon sonidos excéntricos entre la ventisca de los desiertos y el sol a plomo de una siesta de pueblo chico. El otro fenómeno remitió a tradiciones distintas pero también engarzadas en lo profundo del American Way of Life. The Cramps buceó en la estética del comic y las películas de terror clase Z, le echó un toque de rockabilly y reverb y arrojó sobre un mundo desprevenido las dudosas delicias de dos minutos y fracción de Psychedelic Jungle. En la misma batea los disqueros intuitivamente arrojaron a Fuzztones y Gun Club. Los polimorfos noventas Una cortina de hierro no cae todos los días. Corría 1989 y pocos meses después el muro de Berlín también era historia. Una historia que, según el politólogo Fukuyama, había llegado a su fin junto con las viejas antinomias de la Guerra Fría. La globalización estaba a la vuelta de la esquina y con ella ese mensaje cada vez más unívoco y despojado de molestos debates que fomenta la multimedia. Ah, pero no voy a deprimirlos porque en el umbral de los ’90 hay signos distintivos de psicodelia. La culpa de todo la tuvieron Jesus & Mary Chain, por destapar la nueva Caja de Pandora de melodías pop enrevesadas con acoples asesinos en Psychocandy, berrido primigenio de estos escoceses que tocaron un nervio sensible en su generación. Entre los que recogieron el guante figuraba un tal Kevin Shields, fundador del grupo My Bloody Valentine, quien se abocó a fundar un nuevo rol para la guitarra eléctrica. Adiós a los solos virtuosos de diez minutos y a los riffs lascerants de la era punk. Ahora la guitarra significaba capas superpuestas de notas que desataron una nueva serie de palabras claves dentro del rock: texturas, ambiente, atmósfera, trance. En los albores de los ’90 Loveless se se convirtió prestamente en uno de esos álbumes-visagra, que marcan un antes y un después y abren cabezas por doquier. La reinvención que hace My Bloody Valentine del tema pop/rock convencional en cuanto a estructura, arreglos y rol de los instrumentos se haría sentir en todo el rock británico de la última década y media, desde los nuevos cruzados del rock guitarrero que cayeron bajo el apodo de Shoegazers (Ride, Chapterhouse, Slowdive), hasta las variantes experimentales que el sello Too Pure fogoneó a través de bandas como Stereolab, Pram, Laika y Moonshake y, ya en nuestros días, con Electrelane. Estamos ya en plena era digital y la gravitación del sampler alcanza masa crítica. Ningún sonido es sagrado: ni los que están sueltos en la naturaleza ni los que provienen de otros discos, en tanto el usuario apacigüe a los dueños del copyright original. El rock ha recorrido un largo camino desde que los singles pop duraban dos minutos y fracción y debían tener tres estrofas y estribillo. De la mano de esa nueva libertad –conceptual y tecnológica- que se respira en el rock británico de los ’90, el espíritu psicodélico visitará latitudes insospechadas. Flotará sobre el trip-hop de la zona de Bristol con Portishead y se colará en los bastiones del sonido Madchester, en otros dos álbumes fundamentales de la era como el debut de Stone Roses y el Pills’n’Thrills and Belly Aches, de Happy Mondays, consumando el matrimonio del pop y el house. No faltará quien detecte hebras psicodélicas en los momentos de mayor abandono de Oasis, Blur y otros íconos del britpop pero si hablamos de bandas que llevaron la imprevisibilidad y la apertura mental propia de la psicodelia a flor de piel es imposible saltearnos a Spiritualized y Primal Scream. El líder de los primeros, Jason Pierce, hizo sus deberes impulsando el rock surreal de Spacemen 3 al morir los ’80 y volcó la experiencia acumulada en su nueva banda a través de obras estimulantes y acabadas como Lazer Guided Melodies y Ladies and Gentlemen: We Are Floating In Space. Por su parte, el ex baterista de Jesus & Mary Chain, Bobby Gillespie, convirtió a Primal Scream en un condensador de los principales géneros que alimentan el rock en el siglo XXI. Su barco de rock, soul, rhythm and blues, tecno y electrónica supo siempre llevar un pasajero extra abordo, un polizón hecho de arreglos, efectos y, en última instancia, convicción psicodélica. Conscientemente o no, la impronta de estas dos bandas se filtró en otros protagonistas originales de la década, como la Beta Band y los galeses Gorky Zygotic Mynci. Las generalizaciones a menudo impiden ver el detalle y es así que si nos situamos en los 90’ y en Estados Unidos, la tentación es pensar que la escena de rock estuvo monopolizada primero por el grunge y más tarde por el nu-metal. Pero si nos alejamos un poco del mainstream encontramos una celebración lisa y llana de la psicodelia en emprendimientos de pueblo chico, como sucedió en Athens, Georgia (¡Otra vez! ¿Qué le ponen al agua?) con la troupe del sello independiente Elephant 6 -Apples in Stereo, Olivia Tremor Control, Neutral Milk Hotel- y también en los pasadizos algo más intrincados del post-rock de Chicago, como puede detectarse en los álbumes TNT de Tortoise o Camouflage de Gastr del Sol y en varios proyectos de The Sea and Cake. Por ser una movida que exige más que nada curiosidad y una mente abierta, la psicodelia ama meterse con la tecnología y filtrarse en otros géneros. Por eso no sorprende que haya congeniado a la perfección con el hip-hop de De La Soul y P.M.Dawn o que pueda trepar a lo alto de los rankings de la mano del camaleónico Beck, de Mutations al reciente Güero. Desde las celebraciones del club UFO en Londres a los eventos de Marta Minujín en Buenos Aires, la psicodelia siempre se sintió como pez en el agua en los espectáculos multimedia. Eso lo comprendió muy bien el grupo Flaming Lips, cuyos recitales son un despliegue de proyecciones, luz negra y trucos mágicos que tienen como epicentro al cantante, guitarrista y conductor Wayne Coyne. Verlo mover las manos como un prestidigitador por entre el campo de fuerza de su theremin, mientras la pantalla de fondo muestra escenas de El Mago de Oz es un espectáculo único. Como la proverbial hidra, aquella bestia mitológica multicéfala, la psicodelia continúa regenerándose y despertando la curiosidad de nuevas generaciones. A veces de manera obvia y manifiesta, como en los coloridos pastiches diseñados por Mike Myers para su personaje Austin Powers; otras por canales más sutiles. Rock y psicodelia siguen siendo socios viables en las puertas del 2011, parte de ese virus mutante que sigue desarrollando nuevas cepas por más que quieran vacunarlo una y otra vez con el suero de la previsibilidad. Fin.
26Nov/100

Luca Prodan por Pipo Lernoud y M.F. Bitar

Esto que sigue quería compartirlo con todos ustedes. Se trata de un reportaje a Luca Prodan hecho por Pipo Lernoud y Marcelo Fernández Bitar en la revista Canta Rock, en los '80. ¡Que lo disfruten!

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LUCA PRODAN es Sumo
Reportaje de Pipo Lernoud y M. Fernández Bitar

Luca Prodan / Sumo / los amigos / salir del under-ground / Europa / nueva productora / Grinbank / nuevo disco / Llegando los monos / nueva etapa / el profesionalismo / infancia / familia / la música / la guita / Sumo / Luca Prodan /
el reportaje:

Luca, ¿no cultivás esa imagen de tipo medio hosco, raro y la onda “ustedes no me entienden”?
No, para nada. ¡Si ni me entiendo a mi mismo! Yo estoy medio en un periodo muy loco de mi vida. ¿Sabés? Es muy raro que de golpe alguien deje todo - ¡todo! – a los 27 años para irse y formar un conjunto de rock. Yo estoy medio perdido.

¿Te cuesta hacer amigos en Argentina?
Si. Especialmente con los tipos. Quizá porque soy muy abierto y siempre digo todo. Los músicos de otros conjuntos no saben muy bien como encararme, si ser serios o reírse. Aparte, “soy de afuera, viste”. En cambio las mujeres me entienden mejor. Es algo raro: yo no hice amigos en Argentina; mi mejor amigo es Timmy, quien conocí en el colegio, en Escocia.

Y cuando vivías en la zona del Abasto, ¿Cómo te trataban?
La gente me quería. Al principio pensaban que los iba a asaltar, porque entraba a un negocio con esos anteojos raros. Pero después ya era una mano, “Ehhh, Luca, como te va, como andas”. En el almacén pusieron una foto del grupo.

¿Nunca volviste a Europa desde que llegaste a Argentina?
Si, hace poco. Bueno, me parece poco a mí, pero fue hace 2 años. Estuve en Italia, Inglaterra y Túnez. Me volví un par de semanas antes porque no aguantaba más. En Túnez estuve bastante al sur, donde empieza el verdadero desierto. Allí estaban mis hermanos, filmando esa miniserie “Anno Domini” pasaron un año allá. Ahora se filman muchísimas películas porque hubo un tipo que invirtió mucha guita e hizo un súper estudio que es mas barato que los de Hollywood y los de Italia. Allá hicieron “La vida de Brian”

A veces, ¿no te dan ganas de volver a Europa?

No, yo vuelvo cuando muera mi viejo (se ríe). No, en serio, no se. La verdad que no lo se. No tengo nada para volver, solo la tentación muy grande de volver a la heroína. No tengo nada allá. Está bien, mis hermanos matan, pero viajan todo el tiempo y no es un Hogar (con una Hache enorme). Mis padres se pelean, viven en un lugar que ni conozco en el norte de Italia, un lugar de mucha guita pero muy provinciano…tipo – no se – Venado Tuerto. No pasa nada allí. Ya sabes mi historia en Europa: mi madre es inglesa y mi padre italiano pero no del todo porque nació en una zona que ahora es de Yugoslavia y que era del Imperio Austro-Húngaro; tiene pasaporte italiano y tuvo una formación súper alemana. Yo vivía en Roma e iba a un colegio donde solamente se hablaba ingles. Después me mandaron a Escocia de pupilo. Allá llegue a tocar redoblante en la banda de gaiteros y además (se ríe) cante rock en la iglesia del colegio. Si, en serio. Hice el tema de Canned Heat que dice “Let’s work together…” (trabajemos juntos) pero le cambie la letra “Let’s pray together” (recemos juntos). Yo vengo de una familia con mucha guita y por eso me relacione con muchas cosas… por ejemplo un amigo de mi hermana me enseño a ser halconero y una de mis pasiones son los pájaros. Me encantan los halcones que atrapan sus presas en el aire.

Y ahora, ¿estas bien acá, no tenés ganas de irte…?
Hasta ahora estoy bien, no tuve ganas. Me voy si me aburro con mi novia o si me aburro de Sumo. Pero tampoco tengo guita. Si me llegara a ir, me iría a Brasil, obviamente. Nunca fui porque se que no volvería…aunque esta hablado que quizá vaya el grupo. Muchos argentinos me dijeron que escucharon a Sumo por la radio en Brasil; parece que hubo una importación de discos que vendió muy bien.

Luca, ¿podes vivir de la música?
Si. Digamos que vivo de semana en semana, más o menos. No vivo “bien”, pero vivo. Pero ojo que también es porque yo soy así. Hay gente en Sumo que pone guita en el banco y tiene una familia que mantener. Yo no tengo familia ni casa, entonces no pago alquiler ni tengo que darle la leche al nene. (Pone voz de borracho): ¡Y la guita me la gasto toda yo!

¿Nunca tuviste un grupo antes que Sumo?
No, pero pase muchas horas grabando con un tipo en Londres. Claro que haciendo cualquier tipo de cosa, viste…por ejemplo durmiendo sobre los teclados y grabando. Pero por eso ahora soy profesional.

¿Nunca pensaste en cantar solo en castellano o solo en ingles?
Mira, a mi ya me molestaron bastante con eso. Primero tenía que cantar en ingles, luego – por Malvinas – en castellano. Y ahora los tipos de CBS quieren que vuelva al inglés. A veces canto en castellano, y otras en ingles. También mezclo ambos idiomas en el mismo tema. Ya se que la gente no entiende el ingles, pero aunque llegaran a Obras, Los Beatles, tampoco nadie los entendería. Este disco de Sumo tiene más castellano que el anterior.

Pero ya te enchufaste de lleno en el castellano…
Si, tengo que hablarlo todos los días para comprar la verdura y todas esas cosas. Yo viví acá un año sin saber nada de castellano; mi manager – Timmy – hacia las compras. Aprendí de la televisión, de gente como Julio Lagos, que hablan bien pausado y con calma.

Luca, el grupo entro hace poco a la agencia de Daniel Grinbank, una de las productoras mas grandes, ¿dudaron antes de firmar con el?
Yo deje de pensar en esas cosas cuando deje de levantar baffles. A partir de ahí todo se hizo mas fácil y divertido para mi. No me importan dos carazos esas cosas. No tengo ideología sobre el rock porque no la hay. Fijate cuantos grupos son fabricados por tipos con un gran cigarro en la boca. Todos los grupos de heavy metal son pre-concebidos; siempre hay alguien que busca guitarristas rubios con pelo largo, otros que parezcan minas y todo así. ¿No vieron lo que es el grupo WASP? ¡No existen! Son un invento de un productor que los tienta. Yo ya deje de pensar en cosas como lo de Grinbank, no me importan. No me parece mal entrar a una gran productora. No lo conozco a Grinbank ni creo que lo vaya a conocer porque las cosas están hechas para que ni lo vea. No porque no tenga acceso a el, sino porque para eso esta Timmy. No se que hará Grinbank con la plata que gane de nosotros, pero tampoco me importa. Nuestra productora anterior, - wow, viva los Redonditos y todo eso – nos cobraba el 25 por ciento. Grinbank me pide solo el 20 por ciento y me vende más shows a más ciudades, vamos más al interior, y además tiene una radio y una revista. Ojo que también peleamos por conseguir que en el contrato estén garantizados 5 shows por mes. Si su agencia no nos puede vender, igualmente nos tiene que pagar.

Digamos que eran underground porque no podían hacer otra cosa…
Claro. Yo quería hacer un grupo y de ser posible vivir de la música. ¡Si, yo gaste toda mi guita en comprar equipos de música! Yo tenía cierta guita y la gaste toda viviendo un año sin trabajar. El grupo estuvo un año en Córdoba y yo banque al que no tenia un mango. Recién ahora estoy recuperando lo que puse. Y no gano más que los demás miembros del conjunto… un mal negocio (se ríe)

Así que ésta es una nueva etapa: nuevo sonidista, segundo disco, Grinbank.
¡Juro que o no tuve nada que ver! Solo le dije a Timmy que haga lo que pensaba que estaba bien.

¿Qué va a pasar con Sumo cuando entren en el ritmo infernal de tocar 10 veces por mes, siempre el mismo show con los mismos temas?
Va ser – ufff- buenísimo. Te cuento: tenemos 40 temas que podemos tocar en cualquier momento. Puedo cortar “La rubia tarada” en pleno show y arrancar con “mirror man” (de Captain Beefheart) o “Leave me alone” (de Lou Reed). Ya lo hemos hecho. Pasa que si vas – por ejemplo – a Laferrere, los tipos quieren realmente escuchar “La rubia tarada” o “Los viejos vinagres” que parece ser el nuevo hit. Eso a veces nos aburre, pero la gente no quiere un solo de saxo de tres minutos en la onda de Coltrane, o una zapada de free-jazz.

Debajo de la capa “hago lo que me gusta” se nota que encaras la música como un profesional. ¡Es tu laburo!
Si, claro. Siempre se que tengo detrás mío una buena base que no me va a fallar, así que si quiero puedo hacer una boludez en escena. Yo vine a Argentina con una onda muy Joy Division, con ganas de hacer una mezcla de estilos muy complicada. Por eso al principio yo tocaba la guitarra aunque no me guste tocar y cantar; yo quería incitar a los músicos que estaban conmigo. Yo rompía cuerdas y me salía sangre de los dedos, mientras que aquí todos querían ser Al Di Meola. Pero cambiaron y así llegamos a Sumo. Creo que dentro del esquema de los grupos de acá somos muy distintos.

¿Cómo salió el titulo “Llegando los monos”?
Porque una vez tocamos en Gesell y algunos músicos del grupo fueron por la calle con unas cornetas de cartón gritando, “¡No es una alucinación, Sumo en Villa Gesell! ¡Llegando los monos, llegando los monos!”.

Muchos dicen que la inclusión de Pettinato demuestra que los periodistas de rock son músicos frustrados…
¡Eso es re-contra sabido! Bob Geldof era periodista, también Mark Knopfler y Chrissie Hynde (de The Pretenders). Recuerdo haber leído notas de Chrissie Hynde.

¿Qué hay de común entre todos ustedes, aparte de Sumo?
No hay mucho en común. No nos vemos socialmente. Cada uno tiene sus buenos momentos y eso se ve en los micros yendo a los shows: si Roberto no esta de buen humor y en el grupo no hubo ninguna discusión seria. Por ahí con Pettinato tenemos en común los discos o poder hablar del nuevo periodismo norteamericano de Tom Wolfe. Dentro del grupo, la computadora es Timmy, quien coordina todo. Para saber cuando es el ensayo, lo llamas a el. Y el verdugo que pregunta por qué faltan soy yo. Lo que pasa es que cada uno hace lo que quiere en Sumo, no hay una Gran Idea Musical. Diego toca re-bien el bajo y no le digo nada: German igual; Ricardo es un poco demasiado rockero a veces y hay que frenarlo un poco; y el batero mata en los reggaes, pero en lo demás hay que laburar más. Y todo sale bien. Sumo hace muchas cosas distintas. Escuchá el ultimo LP y no vas a saber que tipo de música hacemos.

Es innegable que Sumo es un grupo con personalidad.
Pienso que si. Pero eso es el fruto de varios años trabajando sin que nadie te de bola, ni las radios ni las revistas. Nadie. Y ojo que nunca fuimos a buscar a nadie. CBS vino a buscarnos. Y Grinbank igual. Y así es que ahora estamos haciendo la música para una película, una faceta nueva de Sumo.

Parece que el concepto de Sumo gira bastante alrededor tuyo.
Parece que así viene la onda. Yo soy el pegamento del grupo, el que une a los demás. Los demás no se pelean si yo estoy ahí. Es así: soy el pegamento de Sumo.

FIN.

23Nov/100

Analizamos: The Beatles – Magical Mystery Tour

BEATLES MAGICAL MYSTERY TOUR CD

1967 fue un año sobresaliente en la carrera de los Beatles. Al tremendo impacto del Sgt Pepper y el lanzamiento de Strawberry Fields Forever y Penny Lane añadieron la actuación del All You Need Is Love en la primera transmisión mundial de televisión por satélite.
Pero incluso con el proyecto Pepper en marcha, Paul concibió un nuevo proyecto que llevaría el talento Beatle a otros campos. La idea era comenzar un viaje por la campiña inglesa en un autobús lleno de amigos, actores y extraños personajes de todas las clases, sin un guión predeterminado. Era más que obvio que las situaciones interesantes se sucederían a lo largo de tal viaje lo que se convertiría en una gran película.

El proyecto se convirtió en un especial de 1 hora para la televisión para el que los Beatles empezaron a grabar canciones tan pronto como se hubo acabado el Pepper. Sin embargo lo que se suponía iba a ser un viaje intenso pasó a ser aburrido, y durante la mayor parte del mismo nada ocurrió. Los Beatles insistieron en dirigir, actuar, escribir el guión y la música, y también editar la música. El resultado final fue francamente decepcionante. El especial de televisión que fue emitido por la BBC fue uno de los mayores desastres comerciales de los fabs. La verdad es que la película tan solo es soportable por aquellos de nosotros que disfrutamos con cualquier cosa Beatle. Pero para el espectador habitual es demasiado extraña y carece de ningún encanto.

Sin embargo la banda sonora no les falló como lo hizo la película. Magical Mystery Tour se editó como un doble EP en Gran Bretaña (6 canciones eran demasiadas para un solo EP, y demasiadas pocas para un LP). En los Estados Unidos, Capitol decidió que el formato no era el adecuado para el mercado americano y lanzo las 6 canciones junto con 5 otras que los Beatles grabaron en 1967 para completar un álbum. Tras 6 años en que importaciones de dicho LP se estuvieran vendiendo Gran Bretaña, Parlophone editó también el álbum. En la colección de CDs también se editó como álbum por lo que en esta sección lo presentamos junto al resto de LPs de los Beatles.

Musicalmente Magical Mystery Tour es una obra impresionante. Principalmente porque junto con canciones excepcionales que fueron grabadas para la película (I am the walrus, una de sus obras maestras se encuentra entre ellas), incluía dos de las mejores canciones de los Beatles (Strawberry Fields Forever/Penny Lane) y la fantástica All You Need Is Love. Así que si nos olvidamos de que todas ellas habían sido editadas anteriormente en singles, el álbum rebosa calidad Beatle. Y así lo creyeron los fans de todo el mundo que aun no se habían recuperado del shock Pepper.

  • Magical Mystery Tour
  • Fechas de Grabación 25 Abril 1967 - 2 de Noviembre 1967
  • Fecha de Lanzamiento: 27 Noviembre, 1967 (US)

Magical Mistery Tour

McCartney
John:Guitarra Acústica y Voces
Paul:Piano, Bajo y Voz
George:Guitarra Solista y Voces
Ringo:Batería y Pandereta
Elgar (Gary) Howarth, Roy Copestake y John Wilbraham: Trompetas

Enrolaros, enrolaros para este excelente álbum anuncia el tema que da el título al mismo desde el momento en que los Beatles comienzan con sus excelentes armonías a cantar. Dos semanas después de que Paul volviese de los Estados Unidos (donde había pensado en el proyecto de MMT) los Beatles se encontraban en Abbey Road grabando la pista básica de la canción principal de su proyecto. La verdad es que Paul tan solo tenía la frase inicial y la melodía, y ese día debían completar la letra con frases pegadizas como las usadas en los anuncios. En Gran Bretaña, los "mistery tours" (viajes misteriosos) donde tan solo el conductor conocía el destino, eran bastante comunes. Dos días más tarde, se completó la letra.
Especialmente características de la canción son las 3 trompetas que se usan en ella. Le dan a la melodía la fuerza que necesita para convencernos a todos de ir en un viaje como ese. El arreglo vino en parte dado por uno de los trompetistas, que se cansó d el método de trabajo de Paul (normalmente tarareaba la melodía a los músicos de estudio y George Martin ayudaba)

The Fool On The Hill

McCartney
Paul: Piano, Flautas Dulces y Voz
John:Guitarra Acústica, Harmónica y Maracas
George:Guitarra Solista y Armónica
Ringo:Batería, Crótalos
Christopher Taylor, Richard Taylor, Jack Ellory: Flautas

Paul y John se encontraban escribiendo With A Little Help From My Friends cuando durante uno de los descansos, Paul empezó a tocar lo que más tarde sería The Fool On The Hill. La canción ya trataba de un hombre un tanto loco en una colina, pero la letra aun no estaba del todo clara. John le dijo a Paul que escribiera lo que ya había compuesto para que no se le olvidara, pero Paul contestó que no se le iba a olvidar la letra. Los Beatles tardaron sin embargo aun casi medio año más en empezar a grabar la canción.
El sonido más característico de la canción son las flautas que en ella aparecen. Las que van acompañando al piano y a la percusión son flautas tocadas por músicos de estudio, mientras que los solos son en realidad flautas dulces. Fue Paul el que tocó dichas flautas, y se pueden distinguir fácilmente de las otras porque el sonido no es tan claro, y las notas no se mantienen fácilmente y oscilan un poco. Paul aprendió a tocar la flauta dulce en casa de los Asher en Wimpole Street.

Flying

Harrison-Lennon-McCartney-Starkey
Título de Trabajo:Aerial Tour Instrumental
John:Mellotron y Voces
Paul:Varias guitarras y Voces
George:Varias guitarras y Voces
Ringo:Batería, Percusión y Voces

La primera canción instrumental publicada por EMI fue Flying. Aunque los fab ya habían intentado conseguir una pieza instrumental con el 12 Bar Original (Anthology 2) esta composición de los CUATRO Beatles fue la primera en aparecer en un disco. Otras melodías (como el "Jessie's Dream") fueron grabada para la música de fondo de la película. Sin embargo, tan solo Flying fue editada en el LP.
Los Beatles nuevamente experimentaron con las cintas al revés (seleccionadas por Ringo y George) y el aire de la canción es bastante etéreo y ligero. Aunque los cuatro Beatles utilizan las voces en el tema, puede seguir considerándose un instrumental, lo que realmente hacen es utilizar su voz como un instrumento más, y no pronuncian palabra alguna.

Blue Jay Way

Harrison
John: Pandereta
Paul:Bajo y Voces
George:Órgano Hammond y Voces
Ringo Starr:Batería
Session Musician: Violonchelo

El 1 de Agosto de 1967 George estaba en Los Angeles en una visita a California. Había alquilado una casa en Blue Jay Way (una calle de la ciudad), y estaba esperando a Derek Taylor (el que fuera jefe de prensa de los Beatles y ahora trabaja para Apple). Taylor sin embargo se perdió y se retrasó un poco. George utilizó un órgano Hammond que había en la casa para escribir esta canción enigmática que simplemente nos cuenta la historia. Cuando Taylor llegó a Blue Jay Way, la canción ya estaba acabada. Para dar a la canción la atmósfera nebulosa que se necesitaba, la voz se pasó por un flanger con mucho ADT y se juntó con estribillos pasados al revés.

Your Mother Should Know

McCartney
John: Órgano y Voces
Paul:Bajo, Piano y Voz
George:Pandereta, Tabla y Voces
Ringo:Batería

El interés de Paul en la música de los años 20 y 30, estuvo principalmente influenciado por su padre. Jim McCartney había tenido su propia banda de Ragtime, y Paul había crecido escuchando las melodías en el piano tocado por su padre. A lo largo de la discografía de los Beatles existen varias canciones que demuestran los gustos de Paul. When I'm Sixty Four y Honey Pie son claros ejemplos.
Musicalmente, la canción es deliciosa. Tal vez carezca de un estribillo que parta en dos la maravillosa melodía, increíblemente resaltada por un piano marcado y magníficas voces por parte de los tres Beatles. Sin embargo tan solo un pequeño solo de órgano de John rompe la pequeña e inspirada melodía de la canción.

I Am The Walrus

Lennon
John: Mellotrón y Voz
Paul: Piano Eléctrico , Bajo y Voces
George: Pandereta y Voces
Ringo: Batería
Sidney Sax, Jack Rothstein, Ralph Elman, Andrew McGee, Jack Greene, Louis Stevens, John Jezzard y Jack Richards: Violines
Lionel Ross, Eldon Fox, Bram MArtin y Terry Weil: Cellos
Gordon Lewins: Clarinetes
Neil Sanders, Tony Tunstall y Morris Miller: Trompas
Peggie Allen, Wendy Horan, Pat Whitmore, Jill Utting, June Day, Sylvia King, Irene King, G. Mallen, Fred Lucas, Mike Redway, John O'Neill, F. Dachtler, Allan Grant, D. Griffiths, J. Smith y J. Fraser (Mike Sammes Singers): Coro

Si hay una canción que mereciera un lugar por si sola en esta sección dedicada a la creación de canciones, el Walrus sería sin duda la elegida, con algo de disputa por parte de Strawberry Fields Forever. Pocas canciones tienen una historia tan rica o tan larga preparación previa a la mezcla definitiva. El walrus en si mismo (la morsa), que fue referenciada al menos en dos canciones posteriormente por John en su carrera, venía de un poema de Lewis Carroll "The Walrus and the Carpenter" pero la letra tiene diversos orígenes. Al menos tres proyectos distintos se juntaron en el walrus, el "plice-man", el trozo sobre el "English Garden" y finalmente el que hablaba de sentarse en un corn-flake.
La letra de la canción es un constante galimatías, con palabras inventadas por John sin ningún significado en concreto pero con una gran plasticidad. John intentó demostrar al mundo finalmente que la letra tal vez no era tan importante. Estaban siendo analizados casi desde todos los puntos de vista (incluso en su antigua escuela de Quarry Bank, tal y como un alumno le contó) y I Am The Walrus se convirtió en una manera de ridiculizar a toda la gente que intentaba interpretar a los Beatles más allá de lo que ellos mismos lo hacían.

Técnicamente, I am The Walrus es un prodigio de canción. Musicalmente le deja a uno sin aliento. El hecho de que fuera grabada de nuevo usando grabadoras de 4 pistas revela la magia del personal en EMI. La pista básica del walrus, con el característico Mellotron que tocaba John (y que diferencia la mayoría de las mezclas editadas) no capturaba la esencia de la canción. La canción debía permitir imaginar a "Semolina Pilchard climbing up the Eiffel Tower" y "The Joker laughs at you" (Sardinas de Sémola escalando la torre Eiffel y al Joker riéndose de vosotros). La magnífica partitura de George Martin, con 16 instrumentos (8 violines, 4 violonchelos, 3 trompas y un clarinete) le sienta a la canción como un guante. Las voces de los 16 cantantes simplemente apareciendo como instrumentos con "uuuuuuaaaaahs" y risas, también orquestadas por Martin, presentan el marco ideal para la voz de John, simplemente de otro mundo.

Pero la canción aun no estaba terminada. John tenía que añadir su toque personal en la mezcla. Y tal y como Lewisohn revela en las Recording Sessions (de nuevo una fuente inagotable de información) la tragedia del Rey Lear de William Shakespeare era lo que iba a dárselo. Las voces y la radio siendo sintonizada fueron mezcladas directamente del tercer programa de la BBC, y las frases que pueden ser oidas en uno de los estribillos dicen "Now, good Sir (...what are you?)" y "(.. a most poor man...) made tame by fortune's (blows )". Al final de la canción un fragmento completo de la obra fue mezclado y puede oirse a intervalos con el siguiente texto:

-take my purse:
If ever thou will thrive, bury my body;
and give the letters which thou find'st about me
To Edmund Earl of Gloster; seek him out
Upon the British party:- Oh untimely death

-I know thee well: a serviceable villain;
as duteous to the vices of my mistress
As badness would desire.

-What, is he dead?

-Sit you down, father; rest you

y lo mejor de todo, es que todos estos elementos se fundieron a la perfección en una canción sin partes individuales, una obra maestra, la obra de un auténtico genio.

Hello, Goodbye

McCartney
Título de Trabajo: Hello, Hello John: Guitarra Solista, Órgano y Voces
Paul: Bajo, Piano, Bongos, Congas y Voz
George: Guitarra Solista, Pandereta y Voces
Ringo: Batería y Maracas
Ken Essex, Leo Birnbaum: Violas

Hello, Goodbye, una canción de términos opuestos, fue editada poe los Beatles el 24 de Noviembre como single, justo antes de que tanto el EP (en Gran Bretaña) y el LP (en EEUU) fueran lanzados. La canción es muy McCartney y presenta una letra simple con una melodía fantástica. Allistair Taylor que trabajó para Brian Epstein presenció una vez una demostración de Paul sobre escribir canciones, donde tenía que decir lo contrario de lo que dijera Paul. No se sabe si Paul ya tenía la idea de escribir "Hello, Hello" o si la idea nació en ese momento. El famoso "final mahori" con los hey-las-alohas (y que presentaba a bailarinas "hawaianas" en el video promocional) no se improvisó tal y como algunos autores sugieren, y fue grabado en todas las tomas, incluyendo la primera.

Strawberry Fields Forever

Lennon
John: Guitarras y Voz
Paul: Mellotron, Bajo, Piano y Voces
George: Guitarra Solista, bongos, swordmandel, Timbales y Voces
Ringo Starr: Batería, Platos al reves
Mal Evans:Pandereta
Tony Fisher, Greg Bowen, Derek Watkins y Stanley Roderick:Trompetas
John Hall, Derek Simpson, Norman Jones: Violonchelos

Si I am The Walrus debe reclamar un lugar por si sola en esta sección, Strawberry Fields no debería ser menos. Aclamada por muchos como la mejor canción de los Beatles y votada como la mejor canción Pop de todos los tiempos, todo lo que rodea a su concepción es mágico. Antes que nada, porque Strawberry Fields Forever fue compuesta en un maravilloso y soleado país llamado España. John estaba rodando "How I Won The War" en Almería, una provincia del Sur de España, y mientras se relajaba en una playa tuvo la feliz idea de la canción. Más tarde, completó la canción en un cortijo (casa de campo típica del Sur) que había alquilado.
El título de la canción proviene de un orfanato del Ejército de Salvación que aun puede encontrarse en Liverpool hoy en día. Aunque el nombre del orfanato era en realidad Strawberry Field, lo cambió en la canción. John solía ir a fiestas de verano que se realizaban para jugar, y la canción revive algunos de esos recuerdos.

Sin embargo la mayor parte del mito de la canción proviene de su grabación. Ahora que la mayoría de vosotros ha oido varias versiones en la Anthology, la verdad es que el misterio se revela al fin. Cuando John tocó por primera vez la canción con su guitarra acústica para enseñársela al resto, era bastante simple y alejada del resultado final de cualquiera de las tomas. La verdad es que John dijo a menudo que no estaba satisfecho con la canción e incluso criticó la producción de George Martin. Sin embargo, Strawberry Fields es una obra maestra tal y como la conocemos hoy. Nadie sabe realmente los que john hubiera cambiado en la canción, y nadie sabrá nunca si la podría haber mejorado.

La canción definitiva, fue el resultado de mezclar diversas tomas. la primera fue una pista básica con los cuatro Beatles tocando y bastante más rápida que la definitiva. Sin embargo el resultado fue una versión bastante sólida y John no parecía estar totalmente de acuerdo con ella. Tras varios días volvió a George Martin y le sugirió hacer otra versión. La segunda implicaba a varios músicos de estudio tocando 4 trompetas y 3 Violonchelos, y la soberbia, magnífica, sobresaliente partitura de George Martin (¿Cuántas canciones hubieran estropeado otros productores?) Ringo tocó la batería, y John interpretó de nuevo magníficamente la canción. Y sin embargo, John aun tenía dudas. Le gustaban ambas versiones, y quizá no prefería ninguna lo suficiente. Pero su idea fue mezclarlas juntas, empezando con una y acabando con la otra. Le preguntó a Martin si eso era posible... difícilmente le podía decir George Martin que lo era. Ambas tomas estaban a diferentes velocidades (lo que hubiera sido evidente de inmediato en la remezcla), y aun peor, las tonalidades eran distintas. En este punto, cada uno de los autores destaca la genialidad de George Martin al juntarlas... pero pocos comentan la suerte. Y es que de hecho tuvieron mucha suerte, ya que al ralentizar una de las versiones y acelerar la otra, no solo se consiguió que la velocidad fuera la misma, sino que ADEMÁS la tonalidad pasó a ser la misma.

El otro mito de Strawberry Fields, murió con el lanzamiento de la Anthology 2. Después de que la canción parezca haber terminado, la música vuelve con una batería contundente de Ringo, platos al revés y una voz murmurando lo que muchos afirmaron que era "I buried Paul". Por supuesto que esto alimentaba la historia falsa de que Paul McCartney había muerto en un accidente de coche. Dado que la voz es bastante distante, lo que realmente dice no es distinguible. Sin embargo, la gente de Apple se aseguró en la remezcla del Anthology, que la voz se oyera claramente esta vez, y era John diciendo en repetidas ocasiones "cranberry sauce". Por último, hay que destacar que es Jeff Rusell el que indica que parece haber un mensaje Morse en la canción al comienzo justamente detrás de "Let me take you down..." Las letras que aparentemente lo componen son JL (si alguien sabe morse y puede confirmar este extremo estaríamos encantados. El problema es anotar los puntos y las rayas).

Penny Lane

McCartney
Título de Trabajo: Untitled
John: 2 Pianos, Guitarra Rítmica, Congas y Voces
Paul:Bajo, 3 Pianos, Armonio, Pandereta y Voz
George: Guitarra Solista y Voces
Ringo:Batería
George Martin: Piano
Ray Swinfield, P. Goody, Manny Winters y Dennis Walton: 4 Flautas y 2 piccolos
Leon Calvert, Freddy Clayton, Bert Courtley y Duncan Campbell: 4 Trompetas y un Flügelhorn
Dick Morgan y Mike Winfield: Oboe y Trompa Inglesa
Frank Clarke: Contrabajo David Mason: Solo de Trompeta Piccolo

Penny Lane es ahora probablemente una de las calles más famosas de Liverpool. Sin embargo, para Paul no era más que una zona, llena de memorias y de nostalgia. La canción fue la contribución de Paul a un single de lo más Liverpudliano que los Beatles se disponían a sacar. El doble cara A "Strawberry Fields Forever-Penny Lane" (lanzado antes del Sgt. Pepper). Muchas de las cosas mencionadas en la canción han cambiado, y muchos de los personajes descritos por Paul no eran ni siquiera reales. Pero por supuesto había mucha verdad en forma de impresiones y memorias en el barbero, la enfermera, el bombero y el banquero.
Técnicamente, Penny Lane también fue bastante exigente. Hasta 6 pianos fueron usados, grabados a diferentes velocidades e incluso pasados a través de un amplificador Vox de guitarra eléctrica para conseguir el estilo marcado y casi metálico que identifica a la canción. Casi ninguno de los instrumentos de la canción se grabó a velocidad normal, excepto la sección brillantemente orquestada por George Martin. El solo de trompeta fue el resultado de que a Paul le impresionara el concierto de Brandenburgo Nº 2 (J.S. Bach). Vio a David Mason tocándolo, y decidió que Penny Lane debía tener las mismas notas agudas en la canción. Las notas que debían ser tocadas fueron decididas por Mason, Martin y McCartney, como se hacía a menudo con los músicos de estudio. Al final de la canción Mason tocó varias notas más. Estas no fueron incluidas en el single que salió a la venta, pero si en las copias promocionales que se dieron a la radio.... lo que las hizo bastante valiosas.

Baby You're a Rich Man

Lennon-McCartney
John: Claviolin, Piano y Voz
Paul: Bajo, Piano y Voces
George: Guitarra Solista, Palmas y Voces
Ringo:Batería, Pandereta y Palmas
Eddie Krammer: Vibraphone

Una vez más los talentos de John y Paul se unieron para crear una sola canción. Baby You're a Rich Man era originalmente una canción inacabada de McCartney, mientras que John tenía su "One of the Beautiful People". Combinando ambas, los Beatles grabaron en los estudios Olympic, en prácticamente 6 horas (la primera vez que una canción se completaba fuera de Abbey Road). El tema debía ser incluido en principio en el proyecto Yellow Submarine. Sin embargo, pronto se incluyó en el single de All You Need is Love y no apareció en la banda sonora de yellow Submarine. De todas maneras, la canción apareció en la película, donde John canta "how does it feel to be one of the beautiful people".
One of the Beautiful People, era una canción escrita por John refiriéndose a la nueva generación de hippies que tenía una manera de pensar positiva hacia la vida. Todo era bonito (beautiful) en un sentido o en otro, y tal y como Paul dijo en una entrevista "todo es fantástico y no hay nada malo si lo puedo considerar fantástico". La otra canción Baby You're a Rich Man, era en realidad sobre Brian Epstein y el sentido de la letra según John era claro: "deja de protestar, eres un hombre rico..." En una versión de demostración de la canción John incluso llegó a cantar "baby you're a rich fag jew" (baby eres un marica judío rico)

All You Need Is Love

Lennon
John: Clavicordio, Banjo y Voz
Paul: Contrabajo, Bajo y Voces
George: Violín, Guitarra Solista y Voces
Ringo:Batería
George Martin: Piano
Mick Jaegger, Keith Richard, Marianne Faithful, Keith Moon, Eric Clapton, Pattie Harrison, Jane Asher, Mike McCartney, Graham Nash y wife, Gary Leeds y Hunter Davies: Voces
4 violines, 2 Violonchelos, 2 saxofones, 2 trombones, 1 acordeón, 2 trompetas (ver las Recording Sessions de Lewisohn para más detalles)

Tenía que ser de esa manera. La BBC afrontaba la retransmisión de Nuestro Mundo, el primer enlace mundial de televisión, con 26 países participantes, y tenía que presentar un número. La elección evidente era los Beatles. Cualquier otro grupo hubiera estado preparando el evento durante meses, sin embargo John compuso la canción poco antes de que hubiera que grabarla. Tan solo 10 días antes de la retransmisión (25 de Junio de 1967) los Beatles empezaron a grabar la pista básica de la canción. El resto debía de tocarse en directo en frente de las cámaras en el estudio Uno de Abbey Road, de tal manera que pareciese que los Beatles estaban grabando una nueva canción y eran sorprendidos por las cámaras.
Los Beatles se vistieron de la manera más colorida posible para difundir el mensaje de amor al mundo. La voz, el bajo de Paul, el solo de George y la batería de Ringo fueron grabados en directo junto con la orquesta de 13 músicos. Todo fue directamente a la 4 pistas junto con el resto de pistas grabadas con anterioridad. Geoff Emerick y George Martin debían de mezclarlo EN DIRECTO para retransmitirlo a todo el mundo. El mensaje debía ser simple para que el mundo lo entendiera, y Lennon nuevamente acertó plenamente. Fue él, el que produjo un himno para el verano del amor, con tan solo cuatro letras en mente: amor. Varios fragmentos de música conocidos fueron tocados por la orquesta durante la canción: La Marsellesa (himno francés), Greensleaves, She Loves You y In The Mood -En Forma-(Glenn Miller). La inclusión de esta última canción, que aun tenía Copyright forzó a EMI a firmar un acuerdo de royalties.

En el final de la canción participó todo el mundo, incluidos algunos de los amigos de los Beatles que cantaban que el amor era todo lo que necesitábamos. Una vez hubo terminado la transmisión, los Beatles permanecieron en el estudio para darle a la canción los últimos retoques. John regrabó parte de la voz, y Ringo añadió el redoble de tambor que da comienzo a la canción. En menos de dos semanas el single había salido (Baby You're a Rich Man en la cara B) y los Beatles habían vuelto a marcar un hito en la historia de la música.

19Nov/100

Curiosidades que no sirven para nada

A principios del siglo XX un fabricante de automóviles estadounidense de nombre Franklin, encomendó a su socio e ingeniero J. Wilkinson que pusiera en marcha o desarrollara un nuevo sistema de refrigeración que pudiera instalarse en los coches. Las quejas de muchos clientes, ante las altas temperaturas que se alcanzaban en el habitáculo durante la época estival, fueron el detonante para la elaboración de esta novedad en los automóviles. Wilkinson trabajó con esmero y lo tuvo listo en 1902. Consistía en un sistema de enfriamiento por agua, similar al radiador clásico, formado por unos conductos de aire repartidos por el interior del coche. En la actualidad, la mayoría de los vehículos llevan incorporado el aire acondicionado de serie.

Un frigorífico no gasta más estando completamente lleno que si no lo está ya que una vez que alcanzan la temperatura del termostato y a plena carga, los alimentos almacenados ayudan a que se retenga mejor el frío que si la nevera estuviera vacía o medio llena. De hecho, los expertos recomiendan que, si no hay bastante comida para llenar el congelador, se coloquen bandejas de hielo o recipientes con agua.

De la vaca, además de su carne y leche, aprovechan todo: sangre, piel, cuernos (para hacer, por ejemplo, trompetas, excrementos para el tinte y como combustible, orina para lavarse y -mezclada con el yogurt- como conservante .

El mayor detalle de cortesía con la mayoría de las tribus de Kenia es regalarles miel, La miel es el centro de su vida social: regalo matrimonial, elemento ritual y de intercambio comercial, etc, etc..

El máximo de velas que puede apagar una persona normal de un solo soplido suele rondar las 20, aunque hay gente como el hindú Tamil Nadu que ha entrado en el Libro Guinness por apagar 151 velas de golpe. Para lograrlo, Tamil entrenó durante seis meses con su profesor de yoga, quien le enseño a controlar su respiración.

La existencia de vida microscópica fue descubierta por un trapero, Antón van Leeuwenhock (Holanda, 1632-1723) un comerciante de paños que usaba lupas para examinar tejidos. Para mejorar ese escrutinio, pero también por afición, comenzó a usar lentes, y en 1960, un microscopio (de una sola lente) mucho más nítido y sin las aberraciones cromáticas de sus predecesores mucho más complejos. De este modo, van Leeuwenhock fue el primero en observar un espermatozoide (1677), una bacteria o el plancton. Aún se conserva una lente suya de 270 aumentos..

Milton Snavely Hershey amasó una de las principales fortunas de los Estados Unidos gracias a los Baby Chocolate Cigars, los populares cigarros de chocolate. En 1911, cinco años después de empezar a venderse, su compañía facturó cinco millones de dólares. Un siglo después, la Ley antitabaco ha certificado su defunción; en su artículo 3 prohíbe “la venta de dulces que tengan forma de productos de tabaco”.

En 1911 un sastre parisino apellidado Reisfelt intentó volar desde una balaustrada de la Torre Eiffel, a 274 metros de altura, con sólo una capa en forma de alas. Según la autopsia, no murió del golpe sino de un ataque al corazón antes de tocar el suelo..

Félix Faure (1841-1899), sexto presidente de la III República francesa, murió mientras fornicaba en un prostíbulo de París. La joven sufrió un terrible shock y se dice que los médicos tuvieron que separarlos de una forma radical: seccionaron quirúrgicamente el pene del presidente.

Bueno, aquí terminamos por hoy.

17Nov/100

Analizamos Sgt. Pepper’s Lonely Heart’s Club Band

sgt_pepper

Si un solo álbum pop debe ser destacado por su influencia en la cultura occidental, si hay una sola obra musical que haya influenciado a otros músicos décadas más tarde, si tuvierais que llevaros un solo CD/LP/Cassette a la luna, este sería el Pepper. Sgt. Pepper Lonely Hearts Club Band fue una idea de Paul. Mientras volaba de vuelta de los Estados Unidos tras su última gira pensó, que habían tenido suficiente fama. Que sería fantástico tocar como un grupo imaginario, usando un nombre distinto, llevando disfraces y dejando de ser los Beatles por una vez. La idea se desarrolló en algo más grande que un LP. Como 50000 libras más grande, con 5 meses de trabajo y 700 horas en el estudio de grabación. Comparado con las 400 libras y 13 horas de Please Please Me, esos cuatro años parecen siglos.

El Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band fue el primero en muchos campos. Se le recuerda normalmente como el primer álbum conceptual. Aunque esta idea se fue desvaneciendo a medida que el LP avanzaba, el juntar todas las canciones, el grabar el surco interior del disco con sonidos extraños, la canción que daba el título al LP junto con el Reprise y Billy Shears, y los disfraces, consiguieron dar esa impresión. El Pepper también fue el primer álbum con la totalidad de las letras impresas y que tuvo unas tapas desplegables, recortables en el interior, y debido a razones de marketing no se incluyeron recuerdos Pepper como lápices y chapas. La portada es sin duda la más imitada (tal vez en competencia directa con Abbey Road) de la música. Los Beatles aparecían con más de 50 personajes (algunos de ellos famosos, otros ni siquiera reales) en un diseño totalmente innovador de Peter Blake. Brian Epstein nunca estuvo de acuerdo con ella, porque no les daba a los Beatles suficiente importancia. Cuando EMI recibió la factura de la portada, no podía creer el precio, mucho mayor que el de otros LPs... aunque claro, no eran de los Beatles.

En lo que respecta al trabajo de estudio, el Pepper, no se queda corto de lo que sería un milagro. Para cualquiera de vosotros que guste de jugar con una grabadora de 4 pistas o creando ficheros Midi, la totalidad del Sgt. Pepper's está grabada en una grabadora de 4 pistas. Es cierto que no con una sola máquina, lo que hacía más fácil juntar pistas, y pese a todo las canciones definitivas se metían enteras en un 4 pistas. De hecho, no tan solo el trabajo de George Martin como productor se salió de su época, sino que el trabajo de los ingenieros de sonido fue vital para el álbum. Algunos de los sonidos del LP son increíbles, las innovaciones técnicas se llevaron hasta el límite para conseguir sonidos como los que aparecen en "Lucy in The Sky With Diamonds" o en "A Day in The Life"

Tan pronto como el LP salió, se convirtió en un mito. La gente se quedaba en casa a escucharlo horas sin fin. Se encontraron mensajes "ocultos" en las canciones. Drogas (que los Beatles consumían en cantidades considerables en aquella época), política e incluso mensajes visionarios, fueron encontrados por gentes que buscaban respuestas. Los críticos lo admiraron desde el momento de su publicación y los músicos de todo el mundo lo copiaban días después de su lanzamiento.

Tan solo hay una cosa que puede ser tenida en contra del Sgt. Pepper. Es perfecto en su equilibrio musical, impresionante en su concepción, psicodélico y sin embargo melódico y clásico. Un sólo concepto con grandes partes separadas. Pero los Beatles tal vez lo hubieran hecho divino, incluyendo Strawberry Fields y Penny Lane en el mismo, tal y como se pretendía.

  • Sgt Pepper's Lonely Hearts Club Band
  • Fechas de Grabación 20 Diciembre 1966 - 21 Abril 1967
  • Release Date: June 1st, 1967

Sgt Pepper's Lonely Hearts Club Band

McCartney
John:Voces
Paul:Guitarra Rítmica, Bajo y Voz
George:Guitarra Solista y Voces
Ringo:Beatería
James W. Buck, Neil Sanders, Tony Randall and John Burden: Trompas Francesas

El proyecto Pepper, no lo era hasta que se grabó esta gran canción de Paul. La idea de una banda de viento que tuviera vida propia y que también tocara rock en medio de la era psicodélica, creció pronto en la mente de Paul como una excusa para hacer un nuevo álbum. La canción en si misma es tal vez una de las más excitantes de los Beatles. La guitarra de George sirve de introducción, de una manera que tan solo se ve superada por la manera en la que Ringo comienza el Reprise.

Los Beatles provocaron un nuevo hito tecnológico en las técnicas de grabación. Los ingenieros de sonido en Abbey Road inventaron la Direct Injection. Esto significaba que las guitarras podían ser conectadas directamente a la consola de grabación en lugar de grabarlas con un micrófono en el amplificador. Lo que hoy en día supone algo normal en una grabadora de 4 pistas, era una caja externa llamada DI. Mas tarde los músicos han preferido normalmente, seguir grabando de los amplificadores, justificando un mejor sonido. Pero es tan solo tras los Beatles, que tienen elección.

Los efectos de sonido son esenciales para el resultado final de la canción. Los músicos afinando, fueron grabados previamente al crescendo musical final de "A Day In The Life". El público, venía del famoso archivo de efectos de sonido de Abbey Road. La sección de viento de la canción (Sgt. Pepper y sus muchachos) fue tocada por cuatro músicos con trompas francesas. La voz de Paul en la canción, increible, termina con una introducción de varias voces al cantante de la banda, Billy Shears...

With a Little Help From My Friends

Lennon-McCartney
Título de Trabajo:Badfinger
Paul:Bajo, Piano y Voces
John:Cencerro y Voces
George:Guitarra Solista y Pandereta
Ringo:Batería y Voz
George Martin:Órgano Hammond

Aunque suponía el final de Sgt. Pepper la frase de Billy Shears fue grabada en realidad como principio de With a Little Help From My Friends. Parece ser que a Paul se le ocurrió la melodía y la letra fue un trabajo conjunto en casa de John una tarde. Durante la sesión, cuando se atascaban, tocaban canciones de rock, viejos éxitos, e incluso Paul esbozó lo que sería The Fool on The Hill

La interpretación vocal de Ringo es una de sus mejores, y la canción capturó la atmósfera de coro pegadizo para cantar "todos juntos" a la perfección. El hecho de que más de 100 versiones hayan sido grabadas y de que Joe Cocker consiguiera el número 1 con ella lo dice todo. El título de trabajo provisional que Paul le dio a la canción, derivó mas tarde en el nombre de un grupo que firmó con Apple, Badfinger.

Lucy In The Sky With Diamonds

Lennon
John:Guitarra Solista y Voz
Paul:Bajo y Voces
George:Guitarras Solista y Fuzz, Voces
Ringo:Batería

Lucy in the Sky With Diamonds es probablemente una de las canciones de los Beatles con mas historia detrás. Recuerdo aun, siendo un niño, cuando me interesé por mi mismo en el grupo, que un amigo mío de 11 años como yo, me dijo tras ver Yellow Submarine que los Beatles tomaban drogas. "¿Conoces Lucy in the Sky With Diamonds? Bueno, pues fíjate que las iniciales significan LSD" "¿De Verdad" dije yo. "¿Estás seguro de eso?" "Bueno, es evidente, ¿no? Escucha la canción"

Lucy era una amiga de Julian en la guardería. Un día, cuando Julian volvió de clase, le enseñó a John un dibujo que había hecho. "Es Lucy papá, en el cielo con diamantes" ("It's Lucy dad, in the sky with diamonds"). El dibujo incluso ha sido publicado (A Hard Day's Write) y es evidente que representa a alguien en el cielo con lo que parecen ser diamantes. John siempre negó el significado del título con referencia al LSD y se acepta hoy en día que el dibujo de Julian inspiró a su papá.

Cuando en 1974 los arqueólogos encontraron en Etiopía lo que suponía en aquel entonces, el mas antiguo antepasado del ser humano, el Australopithecus afarensis, la canción sonaba en los altavoces del campo de excavaciones. Desde ese momento, el esqueleto (de una hembra) fue llamado Lucy

En lo que respecta a la canción en si misma, es una maravilla de la música moderna. La letra parece provenir de uno de los poemas más raros de Lewis Carroll, poemas que John adoraba y de los cuales conseguía conservar la musicalidad. La voz de John nos lleva a la tierra de los sueños con porteros de plastilina y taxis de papel de periódico. El estribillo es uno de los más pegadizos de las canciones de los Beatles y la introducción una de las mejores de la música moderna. La canción fue grabada variando varias veces la velocidad de la cinta. Para conseguir diferentes efectos en la canción (voces, guitarras etc...) distintas partes fueron grabadas a velocidades diferentes. Como sabréis a base de jugar con el tocadiscos o vuestro cassette si graba a doble velocidad, cuando se aceleran las cosas, suenan más agudas las frecuencias. Los Beatles grabaron casi cada nota de la canción a una velocidad diferente, para conseguir el resultado final que conocemos (echadle un vistazo a las Recording Sessions de Lewishon para más detalles)

Getting Better

McCartney
John:Guitarra Rítmica y Voces
Paul:Bajo y Voz
George:Guitarra Solista, Tambura y Voces
Ringo Starr:Beatería y Bongos
George Martin:Piano

La única vez que uno de los Beatles tuvo que ser sustituido debido a enfermedad fue durante la gira de verano de 1964. Ringo fue operado y Jimmy Nicols, un batería sin un pasado significativo, y como el tiempo se encargó de demostrar, un futuro lejos de la popularidad, fue elegido por estas razones para tocar la batería con los Beatles. Nicols, que no hablaba mucho con los chicos, tocó en directo habiendo ensayado una sola vez. Conforme los conciertos fueron pasando, después de cada uno, los tres Beatles restantes le preguntaban como iba todo. La respuesta siempre era la misma "It's Getting Better" (va mejorando)

Tres años más tarde Paul estaba dando un paseo con su perra Martha en Primrose Hill y conforme la mañana se iba haciendo más cálida recordó la frase. Más tarde le diría a John que la frase sería un buen título de canción. Getting Better da realmente la impresión de haber sido escrita por dos voces, una diciendo claramente que todo está mejorando, mientras que la otra dice que no podían ya ir a peor. Por supuesto el optimismo de Paul se contraponía al realismo de John.

En esta canción George tocaba la Tamboura, otro instrumento indio que genera un acompañamiento rítmico en lugar de producir algunas notas claramente definidas. Además de todo ello, tenemos en "It's Getting Better" una gran canción con excelentes voces, y un efecto sincopado realzado en gran parte por un fantástico piano, tocado por George Martin.

Fixing a Hole

John:Maracas y Voces
Paul:Bajo y Voz
George:Guitarra Solista y Voces
Ringo:Batería
George Martin?:Clavicordio

La primera vez que los Beatles grabaron en un estudio que no fuera Abbey Road en Gran Bretaña, fue durante la noche del 9 de Febrero, cuando tras encontrar que Abbey Road estaba reservado decidieron trasladarse al Regent Studio. George Martin, que ya no era un empleado EMI les siguió, sin embargo Geoff Emerick no pudo debido a la política de la compañía. Las primeras tomas de la canción fueron grabadas este día, aunque más tarde fue mezclada en Abbey Road por el personal habitual.

La canción, escrita por Paul McCartney fue interpretada de nuevo como si Paul estuviera tomando un "fix" de heroina (fix -> fixing). Sin embargo tal y como se ha referenciado en diversos libros, lo que Paul quería decir según sus propias palabras era "Esta canción trata simplemente de un agujero en la carretera por el que entra la lluvia; una buena analogía, el agujero en el maquillaje por el que entra la lluvia y hace que tu mente no vaya donde iría. Se trata de ti interfiriendo con las cosas. Si tu eres un yonky sentando en una habitación chutándote heroína entonces significará eso para ti, pero cuando la escribí quería decir que si había una grieta en la habitación o la habitación no tiene suficiente color, entonces la pintaré.

Se ha discutido bastante sobre quien toca el clavicordio en la canción. Mientras que Neill Aspinall dijo que era Paul, Lewishon destaca que el bajo fue grabado al mismo tiempo y ciertamente suena a McCartney. Presumiblemente fue George Martin, que se encontraba presente, quien lo grabó, y sin duda era la persona más adecuada para ello.

She's Leaving Home

John:Voz
Paul:Voz
Erich Gruenberg, Derek Jacobs, Trevor Williams, Jose Luis García:Violines
John Underwood, Stephen Shingles:Violas
Dennis Vigay, Alan Dalziel:Chelos
Gordon Pearce:Contrabajo
Sheila Bromberg:Arpa

Una canción excelente en la que como en Eleanor Rigby, la música es interpretada por músicos de estudio. En este caso un doble cuarteto de cuerda con un contrabajo y un arpa (que es la que se oye en la maravillosa introducción). Sin embargo esta vez no podemos atribuir la partitura a George Martin.

LA noche en la que Paul decidió componer la partitura, George Martin se encontraba ocupado con alguno de sus otros artistas. Paul tenía bastante prisa y le pidió a Mike Leanders que lo escribiera para el. George Martin se enfadó (como es natural). Sin embargo cambió un par de notas en la partitura y produjo una gran canción. Si escuchamos la partitura detenidamente, no tiene el trabajo elaborado que Martin normalmente le daba a las cuerdas, y aunque es bastante simple, es sin duda muy efectiva.

La canción salió una vez más del Daily Mirror, esta vez se trataba de una chica llamada Melanie Coe. Aunque Paul tuvo que inventarse la mayoría de los datos, la verdad es que se acercó bastante a la realidad según Melanie, una chica que entonces tenía 17 años (Turner). Sus padres se preguntaban por qué se había ido... tenía todo lo que podía desear. En la vida real, Melanie no se fue con un hombre dedicado a la venta de coches, sino con un croupier, y se marchó por la tarde mientras sus padres no estaban en casa. La aventura finalizó una semana más tarde.

Especialmente interesantes son las voces de John y Paul que cantan en falsetto interpretando a los padres. Las dos voces, seguramente con ADT, junto con los falsettos le dan a la canción un aire etéreo que consigue también la introducción con el arpa. Una de las favoritas de todas las épocas.

Being For The Benefit of Mr. Kite

John:Voz y Órgano Hammond
Paul:Bajo
George, Ringo, Mal Evans, Neil Aspinall:Armónicas
George Martin:Armonio y Organo Ondulante

En el mismo momento en el que John compró en una tienda de antigüedades en Sevenoaks un viejo poster de circo, sabía que tenía una canción en sus manos. Y lo cierto es que tal y como se ha comentado en varias obras, la totalidad de la canción se extrajo de dicho poster con tan solo unos ligeros cambios que permitieran la rima. Podéis comprobado por vosotros mismos leyendo las palabras exactas de dicho poster sacadas de The Beatles Homepage

La canción tiene posiblemente una de las mejores atmósferas que jamás un productor consiguiera dar a un disco, y todo gracias al equipo de producción del Sgt. Pepper. Aunque el oyente medio nunca se fijaría en la misma en términos de producción, los sonidos de la canción nos llevan de manera inmediata a una feria o un circo. Sin embargo una audición más detallada, nos mostrará que no se trata tan solo de un órgano lo que suena. Un armonio, un órgano y varias armónicas trataron de dar la impresión de estar en una feria. Sin embargo, John quería oler el serrín del suelo. George Martin pensó que un Calíope (un instrumento en el que el sonido es producido por vapor que atraviesa unos tubos, y que se toca mediante un teclado) serviría para lograr el objetivo. Sin embargo los únicos que se pudieron encontrar se tocaban mediante tarjetas perforadas, así que no se podía tocar para adecuarlo a la canción. Finalmente, trozos de cinta de Calíope se lanzaron al aire y se juntaron. Según Lewisohn fueron 16 trozos que se pegaron cambiando el orden para conseguir la mágica atmósfera de la canción.

Within Without You

Harrison
Título de Trabajo:Untitled
George:Tamboura y Voz
Músicos de Estudio:Swordmandel, Dilruba
Erich Gruenberg, Alan Loveday, Julien Gaillard, Paul Scherman, Ralph Elman, David Wolfsthal, Jack Rothstein y Jack Greene:Violines
Reginald Kilbey, Allen Ford y Peter Beavan:Chelos

Probablemente la canción más india que ninguno de los Beatles escribiera jamás (y podéis asumir que George Harrison era el responsable) es Within Without You. George la escribió mientras estaba en casa de Klaus Voorman (el artista que diseñó las portadas de Revolver y de las antologías y que tocó el bajo en diversas ocasiones con algunos de los Beatles durante su carrera en solitario). El único Beatle presente en las sesiones de grabación de Within Without You fue George. El acompañamiento corrió a cargo de varios músicos indios y de una sección de cuerda que tocó una partitura, como no, de George Martin. El resultado es un tema casi místico que resultó muy apreciado por aquellos que experimentaban con drogas por aquel entonces. Por cierto, ¿hay alguien que quiera apostar si George logró saber el título de alguna de sus canciones antes de haberla grabado?

When I'm Sixty-Four

McCartney
John:Guitarra Solista y Voces
Paul:Bajo, Piano y Voz
George:Voces
Ringo:Batería y Campanas
Robert Burns, Henry Mackenzie, Frank Reidy:Clarinetes

Los Quarrymen tocaban ya versiones anteriores de When I'm 64 ya en 1957. La canción estaba claramente influenciada por el padre de Paul, que era músico durante los años 20. Probablemente las muchas horas que pasó Paul junto a el mientras tocaba el piano tuvieron gran influencia en algunas de las canciones de McCartney. Aunque algunos libros indican que la canción fue escrita directamente para su padre, que iba a cumplir 64 años en el momento de ser publicada, Paul dijo claramente que cuando la escribió Jim McCartney tenía aproximadamente 56 años. El 64 hacía referencia a la edad de jubilación en Gran Bretaña.

La canción es una joya de los Beatles, tanto musicalmente (con ese aire de antigua que tan solo Honey Pie y Your Mother Should Know tienen) como en el plano de la letra. Las voces de acompañamiento y la perfecta partitura para los clarinetes la hacen ser una de las preferidas de todos los tiempos.

Lovely Rita

McCartney
John:Guitarra Acústica, Peine y Papel Higiénico y Voces
Paul:Bajo, Piano y Voz
George:Guitarra Acústica y Voces
Ringo:Batería
George Martin:Piano

Paul McCartney compuso esta excelente canción basada en el término americano para las guardias de tráfico (que ponían multas a los coches que se pasaban del tiempo de aparcamiento) -meter maids-. Queda evidente la musicalidad del título leído en inglés. Una de los aspectos más curiosos de la canción son los sonidos con eco que se escuchan al final de la misma. John Lennon, usando gran cantidad de eco en sus auriculares experimentó con todo tipo de "cha chas", incluso golpeando un rollo de papel higiénico con un peine. Son especialmente interesantes las voces que John y George añaden antes del solo de piano al estilo Honky-Tonk interpretado por George Martin.

Good Morning Good Morning

Lennon
John:Voz
Paul:Bajo, Guitarra Solista y Voces
George:Guitarra Solista
Ringo:Batería
Barrie Cameron, David Glyde, Alan Holmes:Saxofones
John Lee, A.N. Other:Trombones
Session Musician:Trompa Francesa (Tom...)

Good Morning es probablemente la canción más floja del Pepper, escrita por uno de los Lennons más flojos. Y sin embargo, tiene bastante que comentar. En este periodo de su vida, John solía quedarse en casa y obtenía la inspiración para sus canciones en posters, periódicos y en la TV. Un anuncio de Cornflakes de Kellogg's en el que una canción decía "Good Morning Good Morning. The best to you each morning. Sunshine Breakfast, Kellogg's Corn Flakes, crisp and full of fun" (Buenos días, buenos días. Lo mejor para ti cada mañana. Un desayuno lleno de luz, Cornflakes de Kellogg's, tan crujientes y divertidos) se convirtió en la canción que todos conocemos.

Musicalmente la canción no es un gran prodigio, y sin embargo hay un gran trabajo de producción tras la misma. La sección de viento le da de inmediato su particular estilo (por cierto, daros cuenta que tan solo se conoce el nombre y no el apellido del músico que tocaba la trompa francesa). Gran interés tiene la sucesión de sonidos de animales que puede oírse, y que se sacaron de la colección mágica de sonidos de Abbey Road. Aunque referenciada en muchos lugares como "casi un caos" y atribuyéndole un orden caprichoso, Lewisohn afortunadamente destaca que dicha sucesión sigue un orden. El sonido de cada animal debía aparecer de tal manera que pareciese que escapa al siguiente. Así, se oyen en la canción:

  • Gallo Cantando
  • Gato Maullando
  • Perros Ladrando
  • Caballos Relinchando
  • Ovejas Balando
  • Leones Rugiendo
  • Elefantes Barritando

Finalmente hay un zorro, siendo perseguido por galgos. una vaca mugiendo, y finalmente una gallina cacarea. Este último sonido se vio que era muy parecido al de una nota de guitarra distorsionada. Una nota que nos lleva a...

Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band (Reprise)

McCartney
John:Maracas, Guitarra Solista y Voz
Paul:Bajo, órgano y Voz
George:Guitarra Solista y Voz
Ringo:Batería y Voz

Una vez más la cuenta a 4 de Paul (con John diciendo "bye" entre 2 y 3) nos conduce a una trepidante y gran canción. La banda del sargento Pepper no podía finalizar la actuación sin decirle adiós a la audiencia. Tal y como empezó el disco ahora iba a terminar. La Reprise, es probablemente la mejor repetición de una canción que haya en la historia de la música. Muchos de nosotros preferimos esta segunda versión a la primera. Los cuatro Beatles cantan la letra de esta versión de poco más de un minuto de la gran canción. Son especialmente destacables:

  • El cambio tonal a mitad de la Reprise (que incluso le da una sensación más frenética)
  • La magnífica frase "we're Sgt. Pepper's one and only lonely hearts club band" con una musicalidad propia increíble

Personalmente para mi la Reprise marca uno de los grandes momentos del Pepper. Aunque grabada de prisa y corriendo, ya que Paul tenía que marcharse a Estados Unidos y tan solo tuvieron una sesión de grabación para ello, la canción es más que adecuada para llevar al oyente a un pre-clímax que finalizará con....

A Day In The Life

Lennon-McCartney
Título de Trabajo:In The Life Of...
John:Guitarra Acústica, Acorde de Piano y Voz
Paul:Bajo, Piano, Acorde de Piano y Voz
George:Bongos y Acorde de Piano
Ringo:Batería, Maracas y Acorde de Piano
George Martin:Acorde de Armonio
Mal Evans:Cuenta de Compases, despertador y Acorde de Piano
Orquesta de 40 instrumentos

A Day in The Life es una de esas canciones míticas. Para cualquier fan serio, un tema de profundo e interesante estudio. Para el resto una canción pegadiza que cada vez que la oyen les hace decir "¡hey, esta canción es muy buena!" En cada uno de sus aspectos, A Day In The Life es una obra maestra.

Esta canción es una de las pocas que a estas alturas de la carrera de los Beatles puede ser atribuida de manera simultanea tanto a Paul como a John. Sin embargo, estrictamente hablando no se trató de una colaboración directa entre ambos. John tenía una canción sin acabar y Paul tenía otra canción sin acabar que seguramente rellenaría el hueco. La verdad es que aun sabiendo que en algún momento fueron canciones separadas, uno no puede imaginar la una sin la otra, y ningún otro trozo de relleno habría complementado tan bien la canción de John como el de Paul. De nuevo, una prueba más de que estas dos mentes musicales eran la una para la otra.

La parte de John de la canción, es como uno podría suponer, la primera y la que finaliza la canción. La letra tuvo su origen en Enero de 1967, y se remonta a diferentes fuentes:

  • Man Who Blew His Mind (El hombre que se reventó el cerebro): Tara Browne, 25 años, nieto de Edward Cecil Guiness (el famoso fabricante de cerveza), murió el 18 de Diciembre de 1966. Tara era amigo de los Beatles, pero John no copió el accidente..."Tara no se reventó el cerebro. Pero eso era lo que pensaba cuando estaba escribiendo esa estrofa". Aunque el accidente ocurrió en Diciembre, el informe oficial no se publicó hasta enero, que fue cuando John leyó sobre el asunto.
  • I saw a Film today (Hoy vi una película): John filmó "How I Won the War" (como gané la guerra) en Almería, España. La película le presentaba como un soldado del ejército inglés ganando la guerra. Aunque el estreno de la película no fue hasta Octubre de 1967, varios artículos fueron escritos sobre el tema durante la época que mencionamos.
  • 4000 holes in Blackburn, Lancanshire (4000 agujeros en Blackburn, Lancanshire): El 17 de Enero de 1967, se publicó un sondeo del ayuntamiento de Blackburn que demostraba qye había 1/26 de agujero por cada residente de la ciudad. La referencia al Albert Hall fue una consecuencia de tener que rimar con small.

La parte de Paul se debió a sus recuerdos de los días en los que iba a la escuela, en los que solía coger el autobús tras fumarse un cigarrillo. En 1968 admitió que la parte referente al "turn on" era una referencia directa a la marihuana, y sin embargo la UNICA referencia en el album a las drogas (Lucy in the Sky With Diamonds y Fixing a Hole no hacían tal referencia)

La parte musical de A Day In The Life es aun si cabe mas interesante que el origen de las letras. Es necesario conocer las diversas etapas que atravesó la misma para comprender todo el proceso. Lewisohn describe en las Sessions todos los detalles al respecto. Paul y John ya habían juntado sus canciones, aunque la letra de la parte de Paul aun no estaba clara. Tampoco sabían que era lo que debía ir en la parte media de la canción entre las estrofas 2 y 3. Sin embargo el número de compases si que estaba decidido que fuera 24. Mal Evans se encargó de contarlos mientras se grababa, y a cada número mayor cantidad de eco era añadido a su voz, con el resultado de que al final sus palabras eran un murmullo con eco. Las notas agudas de un piano ayudaron a a realizar la cuenta. Se hizo sonar un despertador al final de los 24 compases para avisar a los Beatles que debían a empezar a grabar la parte de Paul en ese instante. La voz de John también fue procesada con gran cantidad de eco que le llegaba directamente a sus auriculares, de manera que supiera el efecto que estaba produciendo.

Fue idea de Paul el hacer que 90 músicos tocaran una sucesión de notas crecientes para rellenar la mitad de la canción. Un total de 40 músicos (ver los detalles de la formación en Lewisohn) fueron reclutados para interpretar la "partitura" de George Martin. Las directrices eran las siguientes: Todos debían comenzar en la nota más baja posible y debían subir durante 24 compases con los mínimos intervalos de nota que permitiera cada uno de los instrumentos para llegar a una nota de un Mi mayor. Los músicos debían subir a su ritmo sin prestar ninguna atención al ritmo del músico que tuvieran al lado para conseguir el efecto deseado. La cinta resultante, fue superpuesta 4 veces para lograr el efecto de una orquesta de 160 músicos.

El último acorde de la canción fue tocado en 3 pianos por George, John, Paul y Mal Evans, con la única condición de que fuera lo más largo posible. Tan solo un Mi mayor (con el que finalizaba la subida de la orquesta). También se incluyó en el acorde un armonio que tocó George Martin. EL resultado tras 9 tomas, fue un acorde de 53 segundos. Con la tecnología actual, el acorde resulta ser más largo, y tal y como Geoff Emerick comentó en 1987 cuando salió el Pepper en formato CD, lo podrían haber prolongado un poco más.

Finalmente, fue idea de John el incluir (tan solo en la primera edición del LP Británico) un silbato de perro para alterar a los animales. Durante la etapa de prensado de los Lps, se realizó dicha tarea añadiendo un tono de 15KHz, que aquellos de nosotros con buen oido puede que oigamos (suena igual que la televisión cuando está en marcha). El galimatías sin sentido que se escucha al finalizar el disco, se grabó en el surco interno del LP, para que aquellos que no tuvieran tocadiscos automáticos lo escucharan una y otra vez. Existieron rumores de que escondía un mensaje secreto, pero si lo escuchas, veras que no muestra ninguno obvio (siempre se pueden imaginar "mensajes ocultos"). La re-edición de 1987 en CD incluía el tono de 15 KHz y el galimatías del surco interno.

Via: The Spanish Beatle Page

16Nov/100

Camilo Blajaquis

Excelente entrevista a César González, alias Camilo Blajaquis, en “Bajada de Linea” el programa conducido por Victor Hugo Morales, que se emite por Canal 9 los Domingos a las 22 hs.

César González, es un chico de veinte años, que vive en la Villa Carlos Gardel. Estuvo preso los últimos cinco años por secuestro extorsivo. Estando en la cárcel, en vez de “ponerme a gritar de ventana a ventana «eh, mañana te robo la zapatilla»”, como él mismo dice, se dedicó a leer. Leyó, entre otros, a Nietzsche, Cortázar, y, el que más lo inspiró, Rodolfo Walsh. Todo esto lo movilizo a cambiar, y hoy en día se dedica a publicar una revista llamada “¿Todo Piola?” y escribe poesía en su blog, donde se hace llamar Camilo Blajaquis. Camilo por el revolucionario cubano Camilo Cienfuegos, y Blajaquis por Domingo, el militante peronista que fue asesinado en una pizzería, y que César conoció gracias a “¿Quién mató a Rosendo?”, del propio Walsh.

Bueno, me dejo de escribir, así le damos paso a la serie de 2 videos que lo tienen como protagonista, espero que los emocione como a mi.

 

 

Saludos a todos!.

10Nov/100

El Primer Rock and Roll

Es una de las grandes preguntas sin respuesta como ¿Por qué la cola de al lado siempre avanza más rápido que la nuestra? ¿Por qué nadie tiene cambio? ¿Por qué la tostada siempre cae del lado de la mermelada? ¿Estaremos solos en el universo?

Al igual que estos interrogantes cíclicos que han angustiado a generaciones enteras, flota sobre nosotros, ominosa, otra cuestión que desde hace tiempo obliga a filósofos y antropólogos a recurrir a los más sofisticados métodos de distracción de masas para tratar de eludirla: ¿Cuál fue el primer tema de rock and roll?

Como en toda cuestión con potencial como para generar polémicas inacabables, sobre los inicios del rock and roll hay varias teorías. La comúnmente aceptada, es que Bill Haley & sus Cometas pusieron al RnR en el mapa con su “Rock around the clock” en 1955 y Elvis Presley lo hizo explotar en gran escala a partir de su “Heartbreak Hotel” de enero de 1956. Que el éxito de Elvis haya superado al de Bill Haley tiene una explicación: si bien Haley llegó primero a las ventas masivas y a hacer de dominio público el término rock and roll, acuñado por el DJ Alan Freed, Elvis fue el primer rocker completo. Haley tenía ritmo, simpatía y una banda magnífica -pero en lo que hace a imagen- parecía más un tío con buena onda que un rocker rebelde, mientras que Elvis era de la misma generación que su público, años más o menos. Tenía una voz poderosa y un sex-appeal de doble atractivo: enloquecía a las chicas y era un “role-model” para los muchachos. No en vano las figuras de autoridad encendieron todas las luces de alarma de la sociedad bienpensante y en la televisión de la época empezaron a tomarlo de la cintura para arriba para esconder sus explícitos movimientos pélvicos. Importantes diferencias aparte, lo que no se discute es que Bill Haley y Elvis Presley estuvieron allí desde el principio pero… ¿hubo rock and roll antes que ellos?

Elvis y Bill

Los devotos del gran cantante, compositor y pianista de Nueva Orleans Antoine “Fats” Domino jurarán que sí y asegurarán –contra cualquier otra evidencia- que el primer tema de rock and roll fue “The fat man”, que Fats grabó en 1950 y que fue el primero de 61 hits que el músico se anotó en el chart de Rhythm and Blues de Estados Unidos, entre ese año y 1964. Es más, para 1953 el rítmico tema había vendido un millón de ejemplares, por lo que no se puede decir que Fats Domino haya sido meramente un músico de culto. En todo caso, clásicos como “Blueberry Hill”, “Ain’t that a shame” o “I’m in love again” se encargarían, con su masividad, de desmentir semejante idea. 

fats-domino

Pero volviendo a Elvis Presley. Sin duda sus fans más denodados habrán de sostener que Elvis ya había grabado un par de clásicos de rock and roll antes que “Heartbreak Hotel” y antes aún que el mundo se hubiese fijado en el rulo que ostentaba Bill Haley en la frente. ¿Dónde? Pues en el gran sello de Memphis, Sun Records. Y es verdad, Elvis hizo sus primeros pininos discográficos en julio de 1954, grabando una versión acelerada de “That’s all right”, del blusero campestre Arthur “Big Boy” Crudup, con la afilada guitarra de Scotty Moore. Pero también es cierto que el capo de dicha grabadora, Sam Phillips, venía buscando un sonido intenso, dramático y sensual como el de Presley desde hacía ya bastante tiempo. Y en ese afán, su mano derecha fue un tal Ike Turner. Ahora bien, una mezcla de amarillismo e ignorancia ha hecho que cierta parte de la prensa (y del público, por lo tanto) considere a Ike como el cafishio de Tina Turner, el vivo que aprovechó el talento de la cantante y que, ¡para colmo!, la maltrataba. ¡Error craso, como solía decir un querido profesor de contabilidad! Ignoro las intimidades del matrimonio Turner, pero lo que no puede negarse es que la figura de Ike Turner fue decisiva para el desarrollo del rhythm and blues y del futuro rock and roll y que su futura esposa Tina –con todos sus innegables méritos- entró mucho más tarde en esta pelìcula.
Como guitarrista, arreglador, productor y cazatalentos del sello, Ike Turner llevó a Sun Records a ser uno de los sellos más originales y pujantes de principios de los años ’50 y ayudó a las carreras de, entre otros, Howlin’ Wolf, B.B.King y Little Milton. Y precisamente Ike grabó otro de los contendientes al elusivo título de “primer rock and roll de la historia”. Estoy hablando del tema “Rocket 88”, aparecido en 1951, el cual salió con crédito de intérprete para su cantante Jackie Brenston y el grupo The Delta Cats, que no era otro que el conjunto armado para la ocasión por Ike Turner, quien –además de arreglarlo y producirlo- tocó la guitarra. Un tema de ritmo desbordante, con ese clima bullicioso y optimista que más tarde empapó a los grandes ejemplos del rock and roll clásico, desde el “Jailhouse rock” que hizo suyo Elvis al “Tutti-frutti” de Little Richard, pasando por “Blue suede shoes” de Carl Perkins, “School days”, de Chuck Berry y “Great balls of fire”, de Jerry Lee Lewis, por nombrar sólo algunos de los ejemplos más comunes.

Ike Turner 

Al gran bluesman Muddy Waters se atribuye la frase “los blues tuvieron un bebé y lo llamaron rock and roll”, y si uno escucha atentamente los hitos del blues eléctrico de Chicago de fines de los ’40 y principios de los ’50, no se le puede negar sus razones a Muddy. Un ejemplo clásico es el tema “Rollin’ and tumblin’”, grabado en febrero de 1950, que no por casualidad fue versionado por un gran número de rockers en la década del ’60, comenzando por la tremenda cover del trío Cream, con una auténtica “tour de force” de Jack Bruce en armónica y voz. Es que el tema desborda adrenalina y sexo en cantidades descomunales, dos ingredientes básicos del mejor rock and roll. Y ya que hablamos de Cream, es imposible soslayar el hecho de que el trío de Eric Clapton, Jack Bruce y Ginger Baker reintepretó y dio un nuevo enfoque a piezas antológicas del blues rural del Delta del Mississippi, como “Crossroads” de Robert Johnson y “I’m so glad” de Nehemiah “Skip” James.

Muddy Waters

Robert Johnson, figura legendaria del blues de la pre-guerra, vivió la vida de una auténtica estrella del rock and roll. Aunque a algunos fundamentalistas del blues les duela (esos que quisieran ver a sus ídolos siempre pobres, enfundados en un overol polvoriento y miserable como signo de “autenticidad”) Johnson tuvo una fugaz etapa de éxito y reconocimiento que le permitió tocar en un par de ciudades del norte de Estados Unidos -quebrando el aislamiento que imponía el circuito de las plantaciones a la mayoría de los bluesmen rurales- y por lo menos comprarse el elegante traje cruzado y el sombrero cool con el que puede vérselo en una de las dos fotografías que sobrevivieron de su persona. Johnson vivió rápido y al límite. Le gustaba mucho el licor y las mujeres y rara vez le preocupaba que las destinatarias de sus afectos llevasen una sortija en su dedo anular, lo cual probó ser su perdición cuando un marido despechado envenenó el whisky que bebía, dándole muerte a sus escasos veintisiete años, en 1938. La misma edad a la que se marcharon Jim Morrison, Jimi Hendrix y Janis Joplin, oh, casualidad.

Robert Johnson 2

Así, tirando del hilo del rock and roll, nos fuimos al blues eléctrico de Chicago, al blues rural del Delta del Mississippi y, de seguir rastreando sus orígenes a través de las pistas que dejaron los diferentes géneros y subculturas, llegaríamos sin duda a los barcos esclavistas y –llevando la búsqueda al límite- al territorio de Senegal y de Gambia en el siglo XVI, cuando comenzó esa tenebrosa agencia de turismo forzado y de viaje de ida solamente que comandaban los corsarios de las grandes potencias europeas de la época. Descubriríamos entonces, que ya existían formas primitivas del banjo y el laúd en el África de hace 500 años, y ni hablar de instrumentos de percusión…

Todo esto está muy bien, dirán ustedes, pero… ¿cuál fue el primer rock and roll?

9Nov/100

Radiohead – OK computer (1997)

okcomputer

13 años y qué ha pasado. A ver, pues somos cada vez más miedosos y menos sociables; la humanidad no es tan arrogante como en aquellos días pero se volvió más despiadada; efectivamente los trabajos nos están matando; somos cada vez más lentos y muy calculadores, menos idealistas y más pragmáticos; nos gusta hacer películas caseras; hemos dado todo lo que hemos podido pero no es suficiente; seguimos esperando con ansias que nuestra suerte pueda cambiar; se nos está olvidando el olor de una mañana de verano; la oscuridad nos asusta menos; la siguiente guerra mundial no está muy lejos; queremos pero no amamos; los yuppies siguen metidos más y más en sus redes sociales; no hubo superheroe alguno en aquel abrazo entre el edificio y el avión; seguimos viviendo en un lugar donde vemos nuestros pies en las grietas del pavimento; Dios sigue amando a sus niños, claro que sí; sigue la economía Voodoo y el fondo monetario internacional; mucha paranoia; nos reímos de nuestros defectos; todavía estamos esperando el día en que nos salgan alas o aquella reacción química histérica e inútil; respirando, seguimos respirando; algunos siguen viviendo por sus secretos; mientras unos van para adelante, otros van para atrás y en algún punto se han de encontrar; queremos tumbar el gobierno; algunos tenemos ese sentimiento de soledad; la ambición nos sigue haciendo ver feos; muchos decepcionados pegados a sus botellas. Por mi parte mantengo contacto con mis viejos amigos; algunos piensan que estoy completamente perdido y muchos no recuerdan mi nombre, no sé por qué; soy menos sentimental ya que todo eso siempre termina en mentiras y absurdos; reviso frecuentemente mi crédito en el banco de la moral y todavía doy besos con saliva; en general no hay de que alarmarse y tampoco hay sorpresas.

La gran obra maestra de Radiohead fue lanzada hace diez anos y todavía me pasan corrientazos por la espina dorsal cada vez que la escucho.

8Nov/100

George Harrison – Horse to the Water

He decidido que el blog puede ser una buena herramienta para, por lo menos, empezar a citar y recordar las cosas que esta década nos dejo.

En 2001, como todos ustedes los saben y como toda la humanidad tuvo oportunidad de presenciarlo, ocurrió uno de los episodios más trágicos en la historia del mundo moderno, uno de esos acontecimientos que a muchos nos rompieron el corazón y del cual algunos todavía no se recuperan: murió George Harrison. (Por ahí decía Paul Simon que cada generación pone a sus héroes en el tope de las listas de popularidad).

Uno de sus últimos registros sonoros fue Horse to the Water, canción grabada al lado del carismático Jools Holland. La canción no tuvo video alguno, pero ustedes saben cómo son las gentes de YouTube y hay un video hecho por un fanático con imágenes de la vida del ex-Beatle. Gran canción.

5Nov/100

The Madcap Laugh

“It's awfully considerate of you to think of me here, and I'm much obliged to you for making it clear, That I'm not here”

 

No solo como lo dice el cliché...fue el cerebro de Pink Floyd en su etapa primaria, no solo fue esa imagen oscura, enigmática y que siempre genero recordación a pesar de haber dejado de ser popular mucho tiempo atrás. Syd Barrett fue uno de esos genios que solo la locura podía entender, quizá fue el único al que le cabía en la cabeza lo que era la psicodelia, canciones magistrales, perfecto acento ingles, psicodelia blues. Uno de los mas admirados y siempre homenajeado por sus compañeros de ex-banda, tratando de tenerlo siempre presente en letras, discos y grabaciones. Influencia de muchos, Julian Cope, los siempre queridos Television Personalities, Graham Coxon, de los mismísimos Soft Machine que en alguna época le colaboraron. Realmente una de esas figuras tan importantes no solo para el rock sino también para lograr mantener toda esa serie de mitos y leyendas detrás de la música.